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Acá la luna nace de abajo

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mariana de la paz, desde México.

Cuando el momento llegue voy a saltar”, escribí sin miedo a la vida en mi cuaderno viajero, mientras se estrenaba el nuevo calendario 2018. La palabra y sus efectos, como siempre, anticipándose al vacío, puntual para compartir sombra y cielo con otrxs. Un viaje se prepara por dentro sentí, y la energía creadora se hizo lugar en este tránsito.

El salto llegó cuando tomé conocimiento, estando ya de viaje por México, del “Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan” convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Encuentro que tendrá lugar en el Caracol de Morelia en Chiapas el próximo 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. Desde entonces ya no pude evitar pensar en los instantes de ese espacio, con la autonomía y la sororidad como puntos cardinales de mi propia encrucijada. ¿Regresar o moverme en selvas hondas?

Perder el pasaje de regreso y quedarme fue salir de un cautiverio mental, del encarcelamiento de mi misma y animarme a habitar una zona liberada. Para luego cruzar una frontera corporal al lugar de lo posible, hallar un tópico de luz como rito iniciático de individuación. La sinergia de mis vísceras en el fuego insurgente de las acciones. La desobediencia como cuestión de honor ¿es posible vivir en libertad? Un ritmo se revela a pesar de todo.

Cuando estuve sola en la gran ciudad sentí que no estaba sola. El espacio cultural feminista “Punto Gozadera”, lugar de encuentro para las reuniones organizativas del viaje a Chiapas con Mujeres y la Sexta fue una casa de a ratos. La presentación del libro el abcig de la organización de los pueblos de ediciones del espejo somos habilitó su ronda de lectura a voces reflexivas tan fuertes como dulces. La movida solidaria en el “Rincón Zapatista” llenó de juventud al sonido contestatario; y el “poetón” de Bellas Artes en apoyo a Marichuy -vocera del Concejo Indígena de Gobierno, médica tradicional y candidata a presidenta por el Zapatismo- fue un hermoso compartir de plaza pública donde imaginación, palabra, música, danza, y actuación se hicieron presentes bajo los rayos de sol.

CONVOCATORIA AL PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL, POLÍTICO, ARTíSTICO, DEPORTIVO Y CULTURAL DE MUJERES QUE LUCHAN

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL. MÉXICO. 29 de diciembre del 2017.

Con esta respiración en cada uno de mis pasos caminaron todas las personas del corazón del corazón. Resulta que cada vez somos más, y el techo no puede caerse porque el techo no existe. Así que descompongo el mecanismo de los hábitos, conjuro los temores y ya no hay tiempo en este mapa de ensoñaciones. En estado de calma, entre los ruidos, los pájaros aparecieron. El bosque de Chapultepec, templo de ardillas y chanates, fue testigo de armonía.

El día pone largo mí andar las calles. Pero no voy a morir de malas avenidas ni del ruido con ruido en el mar de gente. Con la mirada intencionalmente despabilada voy rumiando los nombres de las estaciones del metro, rezo la dirección, la canturreo para no olvidarla y que la multitud no me pierda. Los mercados y tianguis, sus angostos pasillos, juegan a la magia sensorial. Ando en ellos como si pensara. Extraviándome, nada busco y encuentro demasiado. Soy ojos enmudecidos de un desplazarse constante.

Sentí caer a un abismo de alegría rebelde. Ímpetu. Tierra. Lucha. Autonomía. Desapego. Movimientos. Imaginación. Fortaleza. Insurrección. Audacia. Libertad. Amistad. Entramado. Aventura. Comunidad. Sororidad. Naturaleza. Revolución. Deseo. Salto. Cuerpas. Pluralidad. Disidencia. Pueblos. Arte. Encuentro. Experiencia. Emancipación. Rebeldía. Cuidados. Hacer. Solidaridad. Lenguaje. Sintonía. Apertura. Empoderamiento. Transgresión. Empatía. Cooperación. Nosotras. Tejido. Organización. Resistencia. Culturas. Ideas. Corazón. Todas estas palabras con su sonoridad de hendidura me hablaron sobre Derechos humanos.

Es que hacer contacto humano en tiempos de orden neoliberal criminal habilita ponerle corazón a la palabra libertaria, darle cuerpa, darle acción en comunidad. Ser pueblo. Un hilado de infinitivos para agrietar muros y fronteras, desbaratar la máquina, fortalecernos con nuestra madre tierra, construir nuestra milpa*. Ternura contra rapacidad. Soberanía alimentaria. Devenir semilla, no zombis. Ni monocultivo ni pensamiento único. A capitalismo y patriarcado trabarle engranajes con rebelde alegría. Aprender todo de nuestrxs abuelxs originarixs, todo lo que podamos. Crecer en sus pasos de autonomía y de paz como senda de vida puede hacer del yo una persona del plural.

El familiarizarme con la organización y las luchas por la dignidad (Santa María de Ostula, la comuna de Cherán, la defensa de Wirikuta, Xochicuautla) de los pueblos originarios de México en su proyecto alternativo de sociedad me hace pensar tanto en nuestras comunidades mapuce, en el acoso militar-empresarial que sufrimos en Patagonia. Me pregunto cómo cuidaremos colectivamente nuestrxs cuerpxs y territorios del despojo estatal ¿cómo cortar las cabezas de la cruel Hidra capitalista? ¿podríamos crear otro mundo posible a ambos lados de la cordillera de los andes? Y si el pueblo nación mapuce -que sufre constantemente el ingreso ilegal de la gendarmería a sus territorios ancestrales- pudiera construir sus espacios de autonomía ¿podría ejercer su derecho a autogobernarse? ¿podríamos compartir todos los pueblos latinoamericanos (¡o del planeta!) un proyecto emancipador? ¿otro mundo es posible?

Ciudad de México, 24 de febrero 2018

* La milpa (del náhuatl milpan, milli “parcela sembrada” y pan “encima de”) es un sistema agrícola tradicional conformado por un policultivo. Es, asimismo, el acto profundamente político de cuidar la semilla, cuidar a la madre tierra y al hacerlo cuidarnos, alimentarnos y crecer en comunidad.

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