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ACERCA DE JERUSALÉN

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El Presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, a través de una orden ejecutiva de la Casa Blanca comunicó, el pasado 6 de diciembre, la decisión de reconocer Jerusalén como capital del Estado de Israel. Para ello, mudará la embajada desde Tel Aviv hacía la ciudad Santa “tan pronto como sea posible”.

Jerúsalen es una de las ciudades más importantes del mundo occidental. En ella se concentra la tradición que ha dado origen a las tres religiones del libro (Judaísmo, Cristianismo e Islám), por lo que siempre fue una ciudad en disputa, tanto por lo religioso, como por lo político.

En el siglo XX su condición “estratégica” se hizo manifiesta luego de la “Guerra de los seis días”, momento en el que Israel avanzó más allá de las “líneas verdes” del armisticio de ’49 para ocupar Franja de Gaza y el Sinaí, en la frontera sur y los Altos del Golam sirios en el norte y, claro está, también el sector oriental de la ciudad, hasta entonces administrado por el Reino de Jordania.

La victoria bélica de aquellos años, luego se legitimó socialmente con el ascenso de la derecha israelí al gobierno. Esa derecha “liberal” y conservadora a la vez, que en el alianza con los sectores ultra-ortodoxos pudo hacerse del gobierno allá por 1977, pudo reconvertir el sionismo político y laico que dio origen al Estado, en un proyecto de “judío” de fuerte identidad religiosa. Es decir, aquel pueblo que deambuló durante dos mil años en la diáspora y que se aglutinó en un proyecto político inspirado por judíos europeos, ahora volvía su rostro a la tradición oriental y de raíces bíblicas.

La situación, desde aquel entonces, poco varió para el pueblo árabe-palestino. A la falta de negociación para la devolución de los territorios ocupados, se sumó la hipocresía y ausencia de compromiso de los países árabes que nunca negociaron con los palestinos, sino por sobre ellos. Así la agenda de soluciones se postergó y el dominio israelí sobre “los territorios” comenzó a expandirse con la colonización de la zonas aledañas a Cisjordania. Los Israelíes ampliaron su Estado, mientras que los árabes-palestinos perdían territorio para constituir el propio… una suerte de ‘statu quo’, pero de orden político. Inalterable desde hace 50 años.

PARA EL JUDAÍSMO

El muro de los lamentos es el lugar más sagrado de la creencia judía. La gran pared forma parte de los restos del Templo que Salomón edificó antes de la era cristiana por orden de David, su padre. El templo fue destruido varias veces, la última, por orden romana.

ENTONCES….

La decisión de Donald Trump, ha dicho el Primer Ministro Israelí Benjamin Netanyahu, no afectará el ‘statu quo’, que desde el Sultán Saladino garantiza desde lo religioso el acceso a los “lugares santos”, ni tampoco la libertad religiosa de cada una de las comunidades que custodian la ciudad. Pero si eso es así ¿por qué hay tanto rechazo desde la comunidad árabe e islámica?

Abdul Rauf Felpete, es Sheikh de la Orden Sufí Naqshbandi, para él la conquista de Jerusalén ha sido, desde siempre, uno de los objetivos más importantes del sionismo”.Lamentablemente veo -argumenta Felpete-, como ser humano amante de la paz y al igual que todos los musulmanes, que es un hecho político de gravísimas consecuencias… el principio de una complicación casi interminable”.

En otro orden, la decisión de la administración Trump, para Abdul, rompe sin más el ‘statu quo’ en una zona sensible y compleja y no respeta el mandato de la ONU”. Jerusalén, dice,debería conservar el estatus de ciudad de las tres religiones y no meter la política allí, pero satanás y sus sirvientes siempre anhelaron terminar con esto. Por eso digo que los motivos por los que se está haciendo esto solo pueden buscarse en los comienzos de la humanidad: en la lucha del bien contra el mal”.

PARA LOS CRISTIANOS

La Basílica del Santo Sepulcro, bajo custodia de la Orden Franciscana, es el lugar más sagrado del cristianismo. Allí se cree, moró el cadáver de Jesús hasta el tercer día de la Pascua, momento en el que Cristo resucitó.

LA MIRADA DESDE EL MUNDO CRISTIANO

Para el cristianismo, Jerusalén es el lugar de culto más importante. Allí está el Santo Sepulcro, donde se dice Jesús estuvo sepultado, y donde el hijo de Dios vivió los momentos más importantes del relato cristiano: pasión, muerte y resurrección. No obstante, la importancia de la ciudad de la Paz, en la visión cristiana, es religiosa y no política. “Nuestra capital política es el Vaticano – dice el Párroco de la Iglesia de San Martín de Porres, Daniel Llorente– porque es donde está enterrado Pedro y dónde vive su heredero, el Papa Francisco”.

Daniel dice que la convivencia de todas las religiones es posible en Jerusalén e indica que las distintas ramas del cristianismo (romana, griega y egipcia) conviven en la custodia de los Santos Lugares y queesos lugares son abiertos a todos los visitantes del mundo”. No le quita importancia a lo religioso porque considera que el problema es geopolítico” y que se lo reviste de religioso para potenciarlo”.

Ahora bien, respecto de la decisión de la Casa Blanca cree que es por lo menos torpe” ya que pone a una nación extranjera a desequilibrar el statu quo”. No obstante, aclara que el tema escomplejo” y que negociar una posición común [entre musulmanes y judíos] es muy difícil, porque ninguna de las partes está dispuesta a compartir el acceso y la administración de la ciudad.”

PARA LOS MUSULMANES

El Domo de la Roca, o Mezquita de Al-Aqsa, es el tercer lugar sagrado para el Islám. Desde allí se cree que el profeta Mahoma ascendió a los cielos para reunirse con Al-lāh. Los otros lugares sagrados son La Mecca y Medina.

LO QUE VENDRÁ

Desde que Donald Trump anunció el reconocimiento de Jerusalén como la capital que el pueblo judío estableció en tiempos antiguos” no han cesado las respuestas de la comunidad internacional en el plano diplomático, ni los rechazos de la comunidad árabe-palestina tanto en la calle, con multitudinarias manifestaciones, como desde la Franja de Gaza, con misiles que son disparados diariamente hacia territorio israelí.

Llama la atención que habiendo sido vencido el Daesh en Siria y estando Irak recuperando la totalidad de la administración de su propio territorio, el Presidente de la principal potencia militar del mundo, haya tomado la “posta” para desestabilizar al Medio Oriente que actualmente conocemos.

La decisión no nace sin contextos. Durante noviembre las distintas expresiones del pueblo árabe-palestino, Hamas y OLP (principalmente), estuvieron negociando “unidad nacional”, sellando, incluso, acuerdos para la convocatoria a elecciones en 2018 y el permiso de ingreso de la Autoridad Nacional Palestina (administrada por OLP) a la Franja de Gaza que se encuentra bajo custodia exclusiva de Hamas desde hace años.

Algunos analistas podrán decir que la orden ejecutiva de la Casa Blanca es un “error de cálculo”, mientras que otros convocarán a no subestimar la importancia de la primera potencia militar del mundo y el rol de su principal figura de administración.

Por ahora lo único cierto es que se acabó el ‘statu quo’. Y no hay elementos para inducir que lo que viene sea mejor.

 

Análisis: Trump y la capitalidad de Jerusalén

Donald Trump reconoció unilateralmente a Jerusalén como capital de Israel, desoyendo a la comunidad internacional y anunció los preparativos para trasladar allí la embajada de Estados Unidos. ¿Supondrán estas medidas un cambio del orden establecido en Oriente Próximo? Un análisis de la periodista Patricia Salas.

Sobre el autor /

Periodista en construcción. Le gusta leer y, al igual que su ídolo, sueña con jugar un mundial.

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