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AMIGAS, CHOP-CHOP CON LA RED O TOR SIN MARTILLO

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Estoy emocionada. Quiero contarles que navegué libremente. Ustedes dirán “esta ninfa nunca anduvo en bote, ¡pobre, qué poco mundo tiene!”. Se equivocan, he remado, he manejado motos y hasta he viajado en avión. Ser mitológica no me exime de hacer eso que vos pensás que no sé hacer. Vivir en armonía con la naturaleza no quiere decir que no sepa utilizar máquinas o diferentes artefactos. Vuelvo al principio, contentísima porque navegué por la deep web. Un circuito de información que suelen vincular al crimen. Por supuesto, como en todos los circuitos, el crimen existe pero también muchísimas otras cuestiones.

Cuando un gobierno, u otra entidad no tan bondadosa como este, bloquean el acceso a Internet -como ha sucedido en Egipto, México, China, Etiopía, etc.- la deep web funciona y permite la comunicación y difusión de aquello que se pretende silenciar o se impide acceder. Desde la puesta en funcionamiento del primer centro de ciberseguridad creado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, me pregunto si no se siguen los pasos de Estados Unidos, España y China, países que han puesto en marcha medidas (organización de personal y puestos de trabajo) y normas para controlar el acceso a la red de redes. Algunas ingenuidades dirán, no se puede. Pero, sí, ¡sí – se – puede! Por supuesto, lo interesante de esto son las formas de acceder a la red por otros medios. Las débiles siempre contamos con alguna treta.

Ahora desconfías de mi ser mitológico. “Eso no debería hacer ni saber una ninfa”, te decís mientras pensás que ni en pedo entrás en esa página. Pero te equivocás, son millones de páginas, porque crees que te las sabés todas. Como cuando pensás que algunas personas no pueden usar binoculares, no pueden tener fotolog o una identidad en constante construcción porque están encasilladísimas desde tu mirada. Te quedaste con la idea de que la Patagonia era un desierto y andábamos en taparrabos. Tierra fértil de oportunidades para los grandes inversionistas del primer mundo, así es, pensás parafraseando una National Geographic del año 2004. Te equivocaste y seguirás así porque resulta más cómodo menospreciar al otro y más si vive en el desierto. Aunque no te equivocás tanto, en verano uso taparrabos porque me gusta sentir el fresco por abajo. Igual creo en vos, porque, como decía mi bisabuela, “la esperanza es lo último que se pierde”, la salvedad es que ella se refería a si mañana tendríamos o no algo de comer.

Por otro lado, tengo que pedirte perdón a vos que sabías que una ninfa es capaz de surfear por la deep web, que una ninfa usa binoculares para rastrear animales, que una ninfa tiene fotolog y también es capaz de poner en línea un servidor. Muchas de las personas que viven en este área tan mirada buscamos alternativas, gracias a nuestra fuerte curiositas aprendemos y nos conectamos con ello, sea vida, sea máquina, sea espíritu. Las personas, como también decía mi bisabuela, somos miradas en menos y la tierra, el agua y el fuego negro son miradas en más y ahí es cuando quienes somos miradas en menos estamos de sobra y cualquier tontería que pueda señalarse para desacreditarnos está a la orden del día.

Ninfa del Limay

Sep-2017

“Ser mitológico que emerge los viernes para obligarnos a pensar”, eso es la Ninfa del Limay.

Esta suerte de Casandra del columnismo de fin de semana, que habla desde la verdad para que no la escuchemos, persiste en el texto con la lejana esperanza de que al menos en la lectura, nocturna y silenciosa, detengamos nuestro ser ante la perpleja realidad que nos circunda.

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