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Asesinas o esclavas

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Desde que se instaló el tema en la agenda publica, ingresó en el Congreso de la Nación y se dió inicio al debate legislativo por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo -lo que implicaba por un lado la Despenalización y por otro la Legalización- fue creciendo también el debate social sobre el aborto.

En las familias, escuelas, lugares de trabajo, espacios públicos, medios de comunicación, redes sociales se debatía. Algunxs con la genuina preocupación y ocupación de esta problemática que impacta en los cuerpos de las mujeres y otros desde una concepción dogmática, moral, religiosa, ortodoxa, tradicional que implicaba la inflexibilidad y negación a cualquier argumento o fundamento que permitiera pensar desde otra perspectiva, que no fuera la de estar en presencia de un “potencial asesinato” o “genocidio”.

Y allí nació una nueva grieta. En esta Argentina tan acostumbrada a las grietas que nos posicionan de un lado u otro, donde se percibe al otrx no como alguien con quien disentimos, sino como el enemigo -para el caso- “enemigas”, asesinas de “bebxs”, aniquiladoras de la “vida humana” y cercenadoras de una vida maravillosa que viene para disfrutar lo que este mundo nos depara.

Una grieta. Generacional: entre adultxs y jóvenes, de género: entre hombres y mujeres, de clase: entre ricxs y pobres, ideológica: entre conservadores y progresistas, geográfica: entre el “interior” y el centralismo de las grandes ciudades, simbólica: entre pañuelos celestes y pañuelos verdes. Ciencia o religión. Debate epistemológico o axiológico. Grietas que no se dieron en términos absolutos, ya que las personas no nos pensamos ni actuamos en términos absolutos.

#22M Pañuelazo Último Martes Verde en el Congreso! CABA, Bs As, Argentina. Fotografía: Alba Piazza

Y esa grieta no solo surgió, sino que fue creciendo, alimentándose, ampliándose y profundizándose y que encontró su punto culmine el 13J, día que el proyecto ingresó al recinto de lxs Diputadxs para ser tratado… Simbólica y físicamente expresada en una grieta que atravesó la plaza de los dos Congresos, donde se levantó un vallado que separaba a unxs de otrxs.

Odio, enojos, denigraciones, irrespetuosidades, irracionalidades, ritos de nacimiento que celebran la “vida”, fetos de cartapesta en peregrinación y adoración o miniaturas que se repartian como souvenires.

Basta una foto o un pañuelo verde para que una catarata de insultos se desaten.

El punto de quiebre resulta ser la “vida humana” por eso la cruzada antiaborto de los ProVidas tilda e instala fuertemente el concepto de asesinas, concepto de los más moderados que transitaron y transitan por estos días.

“Asesinas”, “mierdas”, “Son un asco”, “locas de mierda”, “cierren las piernas”, “perras”, “son una bosta”, “apoyan la muerte”, “manga de putxs” y podríamos seguir… Molesta leerlo…. imaginen escucharlo con el tono, la intencionalidad y carga emocional que conlleva.

Participación de Kornblihtt en el Congreso de la Nación

Uploaded by ExactasUBAoficial on 2018-06-01.

Entonces la construcción de una sociedad diversa anclada en el respeto por otrxs diferentes pero en igualdad de derechos resulta para muchxs una simple declamación imposible de concretar. Una utopía que perseguimos algunxs. Una expresión carente de sentidos para otrxs.

“Si a la vida”, “Salvemos las dos vidas”… han sido las frases más recurrentes por parte de los ProVidas… No voy a profundizar sobre el concepto de vida o vida humana que tan claramente expreso el biólogo molecular y genetista Alberto Komblihtt, en una de las tantas ponencias que se desarrollaron en las reuniones informativas en el Plenario de comisiones de Diputados.

Lo que si pretendo hacer, es centrarme en nuestras vidas. Las vidas de las mujeres. Si a la vida de las mujeres. La despenalización y legalización del aborto, nos saca de ese lugar de clandestinidad, opresión, vergüenza en la que nos encontramos inmersas. Uno de los tantos mecanismos de dominación, perverso y sutil a las que hemos sido sometidas durante siglos, y que nos han hecho creer que es parte de nuestra esencia, de nuestra naturaleza, de nuestra razón de ser. Una violencia mas, naturalizada e institucionalizada en el devenir histórico de las mujeres.

Conquistamos un derecho más en la capacidad de decidir sobre nosotras y nuestros cuerpos. Cuerpos esclavizados. Cuerpos objeto. Cuerpos cuyo destino obligado no es el de la maternidad instituida.

Cuerpos que se animan a interpelar, a desear, a disentir, a discrepar, a mostrarse, a exhibirse, a desafiar, que danzan y cantan, que se expresan en libertad y goce.

Cuerpos con autonomía, con poderío, con liderazgo, que no son objeto de consumo, que no son simples receptores de deseos instintivos de la masculinidad hegemónica, que no son incubadoras de “bebxs”, que se niega al destino al que nos empuja esta sociedad heteropatriarcal.

“La maternidad será deseada o no será”, es una de las consignas de este lado de las grietas.

… Y eso irrita, eso enoja, eso enfurece, eso indigna.

A todas esas reacciones, respondemos con más lucha, más compromiso y más alegría.

Sobre el autor /

Periodista en construcción. Le gusta leer y, al igual que su ídolo, sueña con jugar un mundial.

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