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CAMINO A LAS GENERALES

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Muchos analizaron ya el evidente proceso de nacionalización de la pelea electoral que se dió en Neuquén. El proceso, según se dijo, favoreció a dos candidatos de escasa imagen provincial y perjudicó a las fuerzas políticas que hicieron de la “neuquinidad” el sustrato fundamental de sus campañas. Pero ¿es así efectivamente?…

SOBRE LOS OFICIALISMOS

Cambiemos en esta elección cosechó 25.666 más votos que en las generales de 2015. Por lo que, al menos en el caso de Schlereth, la nacionalización le fue beneficiosa. Incluso, podría decirse que David, con una fuerte impronta de cristiano con sensibilidad social, pudo evitar la trampa del “gobierno de ricos para ricos” con la cuál las fuerzas de la oposición pudieron horadar a las distintas expresiones provinciales de Cambiemos. Ahora bien, Schlereth tiene una dura batalla de cara a octubre: no fue el candidato más votado de las PASO (aunque ganó su partido), ni pudo evitar la ruptura del espacio con la interna que le abrió el “progresismo” radical, esa suerte de oficialismo encorcetado, pero sin dinero ni rostro neoliberal.

Nadie sabe qué pasará con los 20.319 votos que obtuvo el espacio de Alejandro Vidal y Betty Kreitman: ¿se quedarán con Schlereth o se irán a otra expresión política? Difícil saberlo sin el diario del lunes 23 de octubre. Para Cambiemos-oficial la expectativa es que queden en la fórmula ganadora, mientras que el resto de las fuerzas, fundamentalmente el MPN, esperan poder captarlos.

No es alocada la última tesis. Más allá de los matices, Vidal y Kreitman expresan disensos fundamentalmente con la imagen local de Macri: Pechi Quiroga. Y si bien puede haber desacuerdos con las líneas generales el oficialismo, esa división de aguas, puede que no reencause los votos del progresismo-liberal y efectivamente, sea otro espacio de ese cuño el que los capitalice. El tema es quien ¿hay otras expresiones de ese tipo en Neuquén?

Para el Movimiento la cosa se presenta un tanto más compleja, en primer lugar, por la designación de Alma Sapag como candidata del espacio y también por las “ausencias” del Gobernador en la campaña de “Chani”. Pero vamos por parte.

Primero, si se compara el perfil de Alma, con la propuesta de “renovación generacional” que impulsó la fórmula de Gutiérrez-Figueroa en 2015, se evidencia un retroceso al “protectorado” de los turcos. Cuestión que también puede explicar el retorno de Jorge Sapag o al menos, su necesidad de estar presente en distintos medios de comunicación. Sapag, incluso, se tomó la licencia de llamarlo al Intendente de Neuquén para felicitar el resultado de Cambiemos ¿por qué lo hizo? Las opciones no son muchas: o quiere volver o se siente un interlocutor del espacio azul. O ambas.

En otro orden, tal vez más enfocado en cuestiones de gestión, el Gobernador no acompañó demasiado a Alma Sapag, postura que sorprendió a los “extraños”, que auguraban una presencia más jugada. En sentido contrario, los “propios” señalan que ningún gobernador se ha involucrado demasiado en elecciones de medio término, ya que no hay quien quiera poner en juego su gobernabilidad ante variables que no domina. Es decir, nadie quiere pagar la cuenta de una derrota ajena.

Quien si se sumó a la campaña de Alma, la única mujer que encabezó una lista de partido, fue el vicegobernador Rolando Figueroa. De hecho, la estrategia se dirigió desde Leloir 810 y no desde calles Roca y Rioja. Algo que sumado al retorno de Sapag no deja sino sobre la mesa, las cartas y los jugadores de la partida a 2019.

Tiempo atrás, Oscar “Cacho” Gutiérrez le dijo al redactor de estas líneas, que en el Movimiento se jugarán cuatro liderazgos: el de Gutiérrez, el de Sapag, el de Figueroa y también el de Sobisch. Frente a este escenario, puede que “Cacho” efectivamente tenga razón.

SOBRE LAS OPOSICIONES

Otro hito de las PASO lo marcó Darío Martínez. El candidato de Unidad Ciudadana obtuvo un notable tercer puesto que sorprendió a propios y extraños. Todos los sondeos previos lo colocaban cuarto y con comodidad, pero no fue así.

Martínez supo apropiarse de la imagen de Cristina y de las expectativas que generó su reaparición. Con eso pudo entrar al podio y sortear algunos malos resultados, como el que obtuvo en Zapala, donde su compañera de fórmula es Intendenta y quedó cuarta.

De cara a octubre, los Martínez no la tienen fácil. Deben despegarse del ajustado margen de 120 votos que los separan de Ramón Rioseco y no perder ni uno sólo de los que obtuvieron en agosto. Para ello, es clave el resultado de zona centro, principalmente el de Zapala, además del voto de las ciudades de la confluencia, que es donde mejor piso tuvieron. Darío se juega el ingreso a la Cámara. Soledad, su proyección de 2019. Crecer, es beneficioso para ambos.

Días a atrás se difundió en conferencia de prensa que Clelia Balbuena, línea Verde Manzana del MPN, abandonaba el espacio en pos de integrarse (como lista) a la construcción de una nueva mayoría.

Según “Cleo” y los “riosequistas”, el Frente Neuquino estará disputando la elección de octubre con mayor fortaleza que en las PASO, cuestión que desencadenaría es escenario complejo. Primero, por la emergencia de una “nueva mayoría” que habría de consolidarse con los votos de la de los “verde manzana”. Segundo, porque el combate por “neuquinidad” contra el MPN será en un cuerpo a cuerpo digno de las mejores contiendas de lucha greco-romana.

Sumar los votos de “Cleo” garantiza a Rioseco la victoria ante Martínez (sumaría 3.382 votos). El tema es si se suman “matemáticamente” o “políticamente”. Las sumas tradicionales marcan que uno más uno siempre es dos. En política, hay sumas de saldo negativo.

Si la estrategia es efectiva, se verá en octubre.

HACIA LA IZQUIERDA

Otro fenómeno interesante se dio hacía la izquierda. El imprevisible crecimiento en votos del espacio de Martín Carcione ha dejado a la “Nueva Izquierda” en las generales, con una alta expectativa para seguir creciendo.

Carcione, aunque cordobés, ha sido una buena opción para el electorado de izquierda: es joven, trabajador y confeso activista de cuestiones medioambientales y de género, dos elementos sensibles al sector que aspira representar. Eso, sumado al empuje de su compañera de fórmula, Ximena Mesa Arroyo, ha permitido al Movimiento Socialista de los Trabajadores (y aliados), sumar 5.887 votos más que en las últimas elecciones nacionales, superando no sólo el “piso proscriptivo” sino también, los sondeos previos.

En una lectura más amplia, los votos de la izquierda (sumado también el Frente de Izquierda y los Trabajadores) han capturado prácticamente el 9% de los votos válidos emitidos. Convirtiéndose así en una alternativa electoral tentadora para las zonas urbanas, que es donde mejor desempeño electoral tuvieron. Está claro que con eso no basta para ser alternativa general, pero al menos visibiliza los diversos modos de entender la disidencia ante los oficialismos: hacía la izquierda o con unidad ciudadana.

 

Dejando de lado las obviedades de las PASO (que Cambiemos ganó, que al Movimiento le ganó un rival de orden nacional, que Ramón Rioseco quedó en un insólito cuarto lugar y que Darío Martinez es un tercero con chances) hay un elemento que no deja de sorprender, en el actual contexto nacional un 47,47% de los votos válidos emitidos fue a parar al campo de los oficialismos.

En números totales, 171.792 ciudadanos votaron por la preservación del status quo.

¿Será qué tan mal no estamos?

Sobre el autor /

Periodista patagónico en Radio, Web y Gráfica. Futbolísticamente se considera hincha de Boca (como su padre) y declama ser un irrestricto defensor del buen juego, del tiki-tiki de Angel Cappa y de la planificada belleza de César Luis Menotti. Le gusta leer y, al igual que su ídolo, sueña con jugar un mundial.

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