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CON LOS CHICOS NO ¿CON LOS CHICOS NO?

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La semana pasada publicamos un escrito en el que Lautaro Ríos reflexionaba acerca de una intervención realizada por una docente en una escuela. Días después, la CTERA (Central de Trabajadores de la Educación), central que nuclea a sindicatos y asociaciones de trabajadores de la educación de todo el país, lanzó una campaña bajo el lema “Las escuelas preguntamos ¿dónde está Santiago?”. El inicio de esta propuesta coincidió con el día Internacional del Detenido Desaparecido y su finalización está pautada para el día 6 de septiembre. La campaña propone diversas actividades para abordar, en los tres niveles de la educación obligatoria, las desapariciones en general y en particular, la de Santiago Maldonado.

La campaña de CTERA generó reacciones por parte de la comunidad educativa que no dejan de sorprenderme. Argumentando que se trata de una campaña de adoctrinamiento, de un intento de politizar a los niños y niñas o con el pretexto de tratarse de una actividad de militancia política en las escuelas, grupos de padres y madres iniciaron una serie de reclamos. Horrorizados porque docentes de distintos niveles, preocupados por la desaparición de una persona en democracia, decidieron problematizar y pensar acerca de esto con los y las estudiantes, se opusieron a la campaña.

 

Pienso, y se me ocurren tantas preguntas, ¿qué nos sucede que no nos sensibiliza la desaparición de una persona como para conversarlo con los niños y niñas? ¿A qué le temen esos padres y madres si sus hijos e hijas toman conocimiento y debaten acerca de las desapariciones en la Argentina? ¿Qué se pierde si se destina un espacio en la jornada escolar a aspectos de nuestra realidad tan relevantes? ¿Por qué esperamos que la escuela, un espacio de formación, de escucha, de diálogo, discusión y aprendizaje deje de serlo frente algunos temas? ¿Cómo es que le pedimos a esa institución que sea ajena a lo de Santiago Maldonado?

Hablar de Santiago da cuenta de que somos personas con cierto grado de sensibilidad. No hablar de Santiago Maldonado también es hacer política, pero de esa que no contribuye a crear un mundo más humano. Entonces pienso, con los chicos y chicas ¡sí!