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CONSTRUYENDO AL ENEMIGO

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Si es indio, es ladrón”, es el título de un artículo del Dr. Enrique Mases publicado en el libro “Historia Social y política del delito en la Patagonia” (EDUCO). En ese artículo el historiador hace un recorrido de las miradas sobre el indígena durante los siglos XIX y principios del XX, vale la pena repasar hoy ante tanta crueldad desinformativa.

La guerra contra el indígena se justificaba en el discurso “civilización-Barbarie”, se consideraba al poblador originario como un salvaje, con costumbres atávicas producto del medio, que no podían civilizarse”, por eso el Gral Roca proponía a la cámara de diputados de la Nación “extirparlos de raíz y destruir estos nidos de bandoleros que incuba y mantiene el desierto

El poblador originario fue primero confrontado en la guerra por el territorio, en un ejercicio soberano del Poder Estatal y luego, forzado a integrarse o morir en las cárceles territorianas. Su imagen fue construida como la del delincuente que se resiste a la civilización y arremete contra las propiedades de los nuevos pobladores.

Las leyes que pretendían fundar un nuevo orden económico les proporcionaban tierras u oportunidades económicas, siempre y cuando no se resistieran al reparto general de tierras, el alambrado y las nuevas autoridades. La policía tenía la facultad de perseguir y apresar al indígena que fuera sospechoso de haber cometido algún acto contra la propiedad y/o moral de los nuevos pobladores.

Dice el historiador Enrique Mases sobre las miradas que se construyeron del indígena “ una de ellas permaneció casi inmutable a lo largo del tiempo y es la que se construyo resaltando el carácter intrínsecamente delictivo del indígena. Esta mirada se fue instituyendo en el marco de un clima de ideas que predominó a lo largo del siglo XIX y se fue consolidando a partir de los estimulo que le proporcionaron una serie de disposiciones oficiales, cuyo objetivo final era disciplinar esta mano de obra indígena, pero que en la práctica terminaron reforzando el carácter delincuencial que les atribuían ya que la resistencia al nuevo orden era penado por la ley”.*

Capitulo X: Mapuches I. La fuerza de la tierra

La historia argentina desde el punto de vista del pueblo mapuche. Cómo fueron perdiendo su territorio y qué implica para su cosmovisión ser despojado de su entorno. La relación que hay entre lo que son como che (persona) y los diferentes elementos que componen su entorno.

El estado a través de sus leyes y con la policía de los territorios más el ejército como herramienta fue ejerciendo su poder soberano sobre el indígena, sino lo podía asimilar a la civilización disciplinándolo como mano de obra para el trabajo con los nuevos hacendados, lo condenaba a la persecución permanente.

La Iglesia y los medios de comunicación de la época construyeron primero el discurso y la imagen del indígena como un salvaje amoral y peligroso que debía ser eliminado o civilizado y si se resistía a ser disciplinado laboral y socialmente se lo consideraba un delincuente, un vago un ladrón que sobrevive a expensas de los hurtos y las depredaciones que lleva adelante en los campos ocupados por los nuevos vecinos”.

Las cárceles de la Patagonia se llenaron de población indígena, Mases cita a Lapalma, ex fiscal de Gral Roca que escribía en 1934 “Posiblemente se hubiese adaptado al nuevo estado de cosas, prestando su mano de obra y su trabajo al hacendado que lo necesitaba para vigilar sus ganados; pero habituado por decenas de siglos a la vida selvática y nómade, no ha podido transformarse de golpe y ha sucumbido. El Código Penal no lo exime de responsabilidad, y las cárceles no dan abasto para alojar la enorme población indígena que se vuelca en ellas.”

Como concluye Mases los pueblos originarios fueron condenados a ser invisibles en las nuevas ciudades, disciplinación mediante y vendiendo barata su fuerza de trabajo, o ser perseguidos por no aceptar las nuevas condiciones impuestas, estigmatizados como delincuentes para el poder estatal y para la sociedad toda.

La imagen construida se consolidó en la cultura mayoritaria, se corrió a los pueblos originarios hacia los márgenes de una sociedad de acumulación capitalista, y se los etiquetó como sospechosos y posibles delincuentes, cualquier reclamo, movimiento y organización comunitaria no oficial, los convierte a la luz de los medios de comunicación hegemónicos en delincuentes y peligrosos, en ese enemigo interno que toda cultura hegemónica necesita para consolidarse.

Argentina: Mapuches renuevan peleas por tierras

La pelea de los indígenas por tierras se extendió a lo largo del Gobierno kirchnerista y continúa con Macri. La policía desalojó recientemente en la Patagonia una comunidad mapuche que ocupaba tierras que reclama Benetton. Las reivindicaciones indígenas, que representan el 2% de la población argentina, se extienden también por el norte del país.

Sobre esta construcción cultural es que el actual gobierno se montó para justificar la represión a los miembros de la Puf Lof en Cushamen y luego negar su responsabilidad con respecto a la desaparición de Santiago Maldonado, un blanco de la llanura pampeana que cometió la herejía de romper con el mandato cultural y ponerse del lado del mapuche, del indio y reclamar.

La negación como política de Estado, no era mapuche, no estaba ahí, no fue la gendarmería, no trabajaba (“el artesano” lo llamaron) no tenia dirección fija, no tenia ropa propia (intercambiaba en la comunidad), no se comportaba como debería hacerlo un joven blanco en una sociedad “civilizada”.

Así como se pretende negar el reclamo histórico de los pueblos originarios se pretende negar no sólo la desaparición de Santiago Maldonado sino también a él mismo como sujeto de su propia vida, pero la historia también es acontecimiento y memoria y la desaparición de Santiago Maldonado nos obliga a ponernos nuevamente de pie frente a la historia, a repasar los discursos oficiales y a no permitir continuidades autoritarias que nos lleven nuevamente a vivir una violencia de Estado que construye victimas que después niega.

Por Memoria, Verdad y Justicia ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Silvia Couyoupetrou es Licenciada en Trabajo Social y actualmente se está maestrando en Criminología en la Universidad Nacional del Litoral.
Desde 2012 preside la ONG Convocatoria Neuquina por la Justicia y la Libertad.

En Twitter: @SilviaCuyo

* “Si es indio, es ladrón”, es el título de un artículo del Dr. En Historia Enrique Mases publicado en el libro Historia Social y política del delito en la Patagonia que publica la editorial de la Universidad Nacional del Comahue (Educo) 2010.

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