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Un decreto bajo la manga

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Como si fuera un juego de cartas -iba a decir truco, pero nuestros ministros son más del póker- el gobierno provincial sacó por debajo de una grasosa manga su comodín. Ahí no valen palabras ni discurso ni acciones. Chito la boca y a volver a clases que, según esa misma manga, nuestros docentes han rechazado “el mejor acuerdo del país”. Me pregunto si realmente existen personas que creen que la propuesta ofrecida por el gobierno neuquino al gremio docente es la más jugosa del país. Pero aquí no me quiero ocupar de los docentes, de quienes se ocupan ya la mayoría de los usuarios de redes sociales de la región gracias a la letra brindada oportunamente por nuestros medios de comunicación favoritos.

¿De quién o de quiénes quiero ocuparme? De esas tres personas que llamamos ministros y aparecieron esta semana que pasó en las fotos de los diarios con caras serias, con ropa costosa, sus cabellos peinados y ese tinte en las pupilas y ojeras que comparten con los personajes de la literatura que han vendido su alma por algo tan mundano y asqueroso como lo es la codicia. El más duro en sus declaraciones, bien afeitado y con un prendedor del escudo provincial en la solapa, pisa fuerte en nuestro querido partido provincial. ¡Sí!, este flamante ministro será el encargado de recuperar -así lo dicen, porque la consideran de su pertenencia- la intendencia de la capital neuquina.

¿Quién es este sujeto? Si buscamos por su nombre y apellido en la web, más que noticias de los supremos diarios de la región, nada aparece. Sabemos que no posee ningún título profesional, como el resto de los ministros. Sabemos también que es un gran funcionario del partido provincial. Conoce cómo funcionan los engranajes. Sabe intimidar a la gente a su cargo para que hagan campaña política partidaria. Es un perfecto hijo del aparato sufragístico provincial.

Otra de las personas tiene un corte nuevo de pelo, muchos accesorios y, a diferencia de las otras dos, goza de dos o tres colores más en su vestimenta. No podía ser distinto, es del área educativa y tiene una actitud re contra canchera. Con decirles que alguna vez le dedicó la canción “tomate el palo” (Miss Bolivia) a través de twitter a quien renunció a la presidencia del consejo de educación debido a ciertas diferencias con el reparto de fondos, justamente en ese cargo de presidencia cargado de estafas, avivadas y chicaneadas a quienes trabajan en educación.

Esas tres personas ahí sentadas decidieron, sin resolver nada, por una multitud de docentes que en asambleas ya habían elegido su accionar. Dirán que me faltó un personaje de las tres, pero se los dejo para que ustedes lo investiguen. Les prometo que serán maravilladas por su juventud, operancia y apellido en sintonía con sus acciones.

Algo ha quedado muy en claro. No me refiero a la preocupación de los ministros por las pérdidas de días de clase, ellos envían a sus vástagos a escuelas privadas y no gozan de mucha empatía con quienes usan los servicios públicos. Son figuras político partidarias que deben pronunciar un discurso políticamente correcto. Claro que no siempre les sale y dejan ver la hilaracha. Sin embargo, saben dar lo que se espera: recuperar días de clases y descontar a quienes hacen paro. Pero ustedes o más precisamente vos, animalito neuquino pensante ¿creés que les interesa la educación pública?, ¿crees en lo que dicen, respaldan y reproducen tus diarios?, ¿creés? Si hay que creer en algo, mejor creamos en algo honesto. Pero, ¡ojo!, hay un sesgo de honestidad en el accionar de estos tres seres de las primeras filas populares: demostrar que tienen el poder para pasarse por el upite cualquier desición sindical.

Imaginemos por un momento que a estas tres personas que son funcionarias del gobierno de la provincia, es decir que trabajan para la provincia, se les baja el sueldo -que es equivalente a no actualizarlo en un contexto de aumento de costos constante-, ¿reclamarían?, ¿dialogarían cómo abordarlo en una asamblea?, o, simplemente, ¿se aumentarían el sueldo por decreto? Lo que es seguro es que lo resolverían de un día para el otro y, probablemente, su aumento no tenga miramientos como aumento mínimo según lo que establecen entes previsores de la inflación, sino un poquito más, por las dudas, vio.

La Ninfa del Limay

MAY – 2018

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