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Descubriendo a Salamone

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Epecuén, es un pueblo emplazado a unos 12 km de Carhué en el departamento bonaerense de Adolfo Alsina. Está ubicado en la margen de la laguna que le da su nombre y una noche de noviembre de 1985 quedó sumergido por completo. Hoy las aguas retrocedieron y permiten visitar aquel pueblo que durante años supo albergar a un gran número de turistas.

Este otoño, aprovechando un regreso sin apuros de Buenos Aires, pudimos conocerlo y también encontrarnos con algunas de las obras de Salamone. Llegamos a Carhué pasado el mediodía y el dueño del hotelito donde paramos nos recomendó un recorrido: “Agarren el camino de ripio que arranca en el cristo y se van a dar cuenta cuando lleguen, parece un pueblo bombardeado, como en las películas” nos dijo y agregó “…pero visiten primero el museo que queda a un kilómetro pasando el pueblo, en la vieja estación de tren, porque cierra temprano”. Así lo hicimos, compramos algo para comer e iniciamos el paseo.

Imagen de Epecuén tomada por la autora de este artículo.

A un lado de la calle que transitamos para ir a Epecuén se erigen árboles blancos y sin hojas producto de años bajo el agua salada, al otro lado, apreciamos las piedras blancas y las aguas de la laguna. Todo eso, sumado al día nublado, contribuyeron a que el escenario fuera sumamente especial, casi lunar.

Media hora después estábamos en el museo, parecía cerrado pero luego de darle unas vueltas a la vieja estación nos dimos cuenta que la puerta estaba abierta, así que entramos. Es un museo modesto, frío, desolador como el paisaje, pero útil para conocer detalles del pueblo. Para saber que el 10 de noviembre el terraplén que contenía la laguna cedió pero que eso, según algunos, podría haberse evitado. Que los niveles de la laguna se venían elevando ininterrumpidamente desde tiempo antes de que el pueblo quedara bajo las aguas. Que las obras en la cadena de lagunas de la cual la de Epecuén es el último eslabón, destinadas a la conservación de agua para la actividad agropecuaria en épocas de sequía, contribuyeron a esto.

'Mi hermana es arquitecta y fue quien me habló de Salamone y me contó de Epecuén. La curiosidad hizo el resto' Irene Buchter.

Volvimos por el mismo camino, el hombre del hotel no exageraba, del pueblo sólo quedan escombros y hay que usar la imaginación para pensar que en ese lugar cinco décadas atrás veraneaban los dueños de los campos pampeanos. Nos ayudaron a eso las placas que colocaron sus antiguos dueños y familiares, con apellidos de sus últimos habitantes y los nombres de los comercios y hoteles que allí estaban construidos.

Ya de regreso paramos en uno de los mataderos diseñados por el arquitecto italiano que, abandonado y en ruinas, es aún imponente. A la mañana siguiente, nuevamente en la ruta, no podíamos dejar de pensar en qué pasaba en la Argentina en ese entonces, en los motivos que hicieron que Epecuén llegará a ser un gran balneario, en esos motivos que no fueron suficientes a la hora de evitar su inundación, en el modelo que primaba en ese entonces, en ese modelo que más de 30 años después, tiene características similares. No podíamos dejar de pensar en la grandeza en ruinas que habíamos visto el día anterior.

Arquitecto argentino salamone

Uploaded by Juan Luis on 2016-07-30.

Francisco Salamone fue un arquitecto italiano que durante la década del 30 diseñó y construyó más de 160 obras en 25 municipios de la provincia de Buenos Aires: Guaminí, Pellegrini, Tornquist, Puan, Alberti y Carhué, son sólo algunos de ellos. Entre las obras principales se identifican los palacios municipales, cementerios y mataderos, todas obras monumentales, de gran altura, con la finalidad de representar un estado fuerte y con una gran presencia.

5 de junio de 1897 (Leonforte, Italia) – 8 de agosto de 1959 (Argentina)

 

Comentarios(4)

  • Natalia

    13 septiembre, 2017

    Hermosooo relato!!me llevo de modo sencillo y grato a conocerlo!felicitaciones

  • Lia

    16 septiembre, 2017

    que interesante, ahora quiero ir a conocer esos lugares!!!!!!

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