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Ejército

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Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced,

¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal,

que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento,

léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio,

límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda. Etc.[…]

Francisco de Quevedo

* Por la Ninfa del Limay

Hace algunos días que no puedo dormir. Estuve pensando en que las personas tenemos tantas diferencias que cuesta encontrar algo en común, ¿qué podría darnos unidad de sentido? Empecé a descartar. Enseguida pensé en las religiones, el nacionalismo y los partidos políticos porque lejos de cumplir esta premisa nos separan cada día más. Pensé en el sexo, pero con tantos prejuicios gracias a la dominante dicotomía, también sería una propuesta que despierte aun más separatismo. Entonces me acordé de una idea genial que escuché alguna vez en uno de esos documentales de televisión de solemne voz en off. Aquello que une, cuestión a la que a ninguna persona en armonía con la vida puede escapar, sea religiosa, nacionalista o de cualquier pertenencia política es el necesario placer de evacuar eses. ¡Sí!, hasta las ninfas tenemos ese momento en el que desechamos la comida que no pudimos convertir en energía vital por la zona liminar entre nuestro adentro y sus afueras: el ojo del culo.

Ese instante nos humaniza. Además de ser nuestro punto común universal nos recuerda que también somos animales que, al igual que los demás, cagan. Sin embargo, emerge un problema de este pensamiento: la vinculación de la acción de cagar con algo malo. Por ejemplo, la expresión “¡la cagué!” es utilizada para referirse a haber cometido un error, o “me cagaron” al vernos envueltos en una especie de estafa. La única, pero triste, que se aleja un poco de esto es “me lo voy a cagar comprando”. Digo triste porque esta expresión reproduce el pensamiento de consumo acumulativo del capitalismo, principal cognición de nuestra era que nos dice “usted es lo que tiene”. Lo privado que puede traducirse como “sea individualista hasta las últimas consecuencias, ¡sino no existe!”.

Aguad confirmó que el Ejército actuará como “fuerza disuasiva” – Política – Elonce.com

El ministro de Defensa, Oscar Aguad indicó que se creará una “fuerza de despliegue rápido con 10 mil hombres”, al tiempo que planteó que “no hace falta” que la iniciativa anunciada este lunes por el presidente Mauricio Macri pase por el Congreso de la Nación.

Seguí pensando y no tanto, hasta que me di cuenta que esta negatividad escatológica carece de importancia. Es cuestión de formar opinión. Nada que un buen asesor de imagen de algún país latinoamericano no ensalce de tal forma que pasemos al extremo de querer adornar nuestras eses con símbolos de unión. Me imagino unas manos estrechadas esculpidas en caca fresca y humeante o, más radical, ofrecer como relago nuestros soretes a las personas que queremos en símbolo de nuestra humana comunión.

Sin ironías simples ni des-entendimientos biológicos, el acto de evacuar es algo que ninguna persona que se considere humana deja de hacer. Dirán que los animales también cagan y no son humanos, pero observen a los perros, olfatean su mierda para reconocerse. Lo que sale de sus intestinos los hermana. Creo profundamente en optar por la vía de la hermandad buscando eso que tenemos en común e ir a por ello.

¿Los militares cagan? Supongo que sí, aunque realmente nunca he visto a ninguno hacerlo. Los he escuchado maldecirme y también he sentido sus botas en el reverso de mis piernas, pero jamás los sentí cagar ni tirarse un pedo. Me digo que tal vez sean unos secos de vientre. No es extraño pensarlo porque eso les serviría para andar en las calles todo el día, como pretende nuestro máximo líder, sin necesidad de ir al baño.

Gracias y desgracias del ojo del culo

Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar.

Qué creen las personas que están a favor de tal medida, ¿pensarán que la militarización se realiza en pos de evitar crímenes? Paradójicamente, como nos lo susurra nuestra historia reciente, la militarización de un territorio genera un sin fin de crímenes atroces e impunes. Los anuncios han sido clarísimos, se pretende combatir bélicamente “nuevas amenazas”. ¿Cuáles son esas “nuevas amenazas”? En principio, por qué serían nuevas y a quién amenazarían. Entiendo, de la misma manera en que Quevedo entiende al ojo del culo, que lo que se amenaza es un ajuste -mucho más apretado- encausado por políticas económicas que serán el corsé social para todas las personas que vivimos entre los límites geográficos que hoy llaman Argentina. Pero una amenaza nueva, y no tanto, puede ser también el pasar la lengua por un glande anal: amenaza el deseo.

Para Octavio Paz la cara era como el culo, entonces el no cagar equivaldría a la imposibilidad de diálogo, de canto, de besos. Luego de tanto darle vueltas a este pensamiento, hubo preguntas que no pude contestarme, la infinitamente incógnita será: ¿hace cuántos años la Ministra Bullrich y el Presidente Macri no van al baño?

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