Back

EL ARTE DE VENCER

6 min de lectura
Imprimir

“Estrella Roja” es una Escuelita de Fútbol para niños nacida en las entrañas del sector oeste de la ciudad de Neuquén Capital. Surgió como iniciativa para contener a los niños que pasaban días enteros en la calle y terminó transformándose en un espacio deportivo con proyecciones sociales más amplias. “Cardo Ruso” se acercó a charlar con Irma Ojeda y Carlos “Cali” Macedo, fundadores del “Club” y articuladores del merendero que allí funciona.

Por Irene Buchter y Jorge Alvarez

A lo de Carlos e Irma fuimos con Edgardo, su casa está situada en una intersección de calles de solo dos esquinas, yendo por Moritán hasta el choque con la barda, en un barrio del oeste neuquino que algunos denominan “toma”. Se trata de un sector en donde la llegada de los servicios básicos es más compleja que en otros lugares de la ciudad, es como un “barrio privado”, pero en el sentido maradoniano de la expresión.

Cuando llegamos los chicos ya estaban preparados para ir al entrenamiento, aunque primero hicieron una parada para tomar una leche y comer galletitas en la casa de los fundadores. El patio no está lleno, pero se siente el eco del grupo. Esa tarde, la escuelita entrenará de cara al sábado siguiente, día de gran final para dos categorías y la expectativa de los chicos se siente a flor de piel. Todos hablan de lo que se será el partido contra “Cosecha Mundial”.

Carlos quería arrancar con la escuela de fútbol para los chicos y eso se juntó con otras cosas, por ejemplo, que los chicos que andaban en la calle estaban todo el día ahí, sin otra cosa que hacer”, comenta Irma. “Estrella Roja” se convirtió en la excusa para estar afuera pero haciendo algo con un sentido distinto.

Los jugadores que se acercan a merendar no tienen más de diez años. Los pequeños, muchos con sus camisetas de fútbol puestas, acompañan al borde la mesa y otros están aún en los brazos de sus madres. Son veinte de un total de sesenta niños que participan de la escuelita.

Nosotros aprendimos a luchar por los demás para poder luchar también por nosotros mismos”, dice “Cali” para explicar la “pechada” inicial que dio origen a la “Escuelita”. En poco más de un mes, treinta chicos entrenaban lunes, miércoles y viernes en una canchita a diez cuadras del barrio. La socialización ya no era un problema, el desafío era ¿dónde jugar?. La opción por la que se inclinaron los padres fue la liga que organiza la AIFOC (Asociación Infantil de Fútbol Oeste Comunitario, según sus siglas). Allí dieron sus primeros pasos, era abril de 2017.

Poco a poco la solidaridad de vecinos y amigos de la propuesta fue aportando el equipamiento necesario para la competencia: pelotas, zapatillas, redes, medias y, por último, pantalones y camisetas. Cali recuerda que en los primeros días de entrenamiento uno de los niños del barrio convirtió su único pantalón de jean en un pantalón corto que le permitiera entrenar más cómodo. Esa realidad había empezado a cambiar, aunque sea para entrar a la cancha.

Para Irma, la cosa iba un poco más allá: “Nosotros hoy notamos que la realidad en el barrio es otra , antes vos veías a los chicos en la calle y ahora, por lo menos en los días de entrenamiento, ves que los pibes se van a dormir temprano”.

LA FINAL ES UN HECHO SIMBÓLICO

El proyecto iniciado con veinte chicos, luego de siete meses, cuenta con sesenta jugadores distribuidos en cuatro divisiones formativas: 2001/2, 2003/4, 2007/8, 2009/11.

Cali, lejos de todo exitismo, consideraba que “el premio mayor del torneo” consistía en pisar la cancha de San Lorenzo con los pibes y sus familias, y el sábado de la final la suerte no les fue adversa. La categoría 2007/8 se coronó campeona, mientras que la 2009/11 se quedó con el subcampeonato. No hubo lágrimas, sólo sonrisas. Por la noche, tal como se había prometido, se juntaron a comer empanadas en el patio de la escuelita.

Allí estuvieron los chicos, los padres, las madres y también Edgardo, el padrino del club. El amigo que gentilmente nos llevó a conocer a los chicos de los que hacía meses nos venía hablando.

Durante la cena, Cali tomó la palabra. Saludó a los presentes y agradeció el acompañamiento durante los largos meses de competencia. No había sido fácil, pero el empuje de los amigos, los familiares y el padrino, pudo más que las dificultades. Al finalizar su discurso, citando al Libertador Bolivar, dijo que “el arte de vencer se aprende en la derrota”. Y pidió ir un paso más allá, “Estrella Roja” para seguir creciendo, debe convertirse en un “Club Social y Deportivo”.

Estrella Roja

Estrella Roja was live.

Escriba un comentario