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Esa antigua costumbre médica

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El pasado sábado 4 de mayo una multitud en el centro de Neuquén y otras ciudades argentinas renovó el reclamo por el uso medicinal libre de la marihuana, como lo permite la ley 27350 sancionada por el Congreso de la Nación.

Es interesante recordar que la primera referencia al cannabis en la literatura se debe al emperador chino Shen Nung (- 3000 aC), un agricultor preocupado por prevenir y curar las enfermedades relacionadas al trabajo. A partir de sus investigaciones y experiencias, escribió la enciclopedia médica “Pen Ts’ao”, que contenía una lista de cientos de medicamentos derivados de fuentes vegetales, animales y minerales, entre los que estaba el cannabis. Por este libro, se le conoce como el padre de la medicina China antigua.

Captura de pantalla del Diario LMNeuquén. Cobertura de la Marcha Mundial de la Marihuana en Neuquén Capital.

En Occidente, el cannabis fue mencionado por Heródoto en el siglo V aC, cuando relata que los escitas lo arrojaban sobre piedras calientes en una especie de saunas y se embriagaban al inhalar los vapores. También cuenta que este pueblo guerrero tenía la costumbre de beber usando como vaso el cráneo de sus víctimas. También Galeno menciona el uso del cáñamo en medicina.

Pero hay que esperar hasta el año 1839 para encontrar evidencias de la marihuana en la literatura científica occidental. Uno de los primeros informes médicos sobre su condición terapéutica lo escribió el médico irlandés William O’Shaughnessy, y decía que no era tóxica aplicada en animales, suprimía las convulsiones, espasmos musculares y dolores en los pacientes humanos.

Además, el tallo del cáñamo se ha utilizado durante milenios para fabricar cuerdas y tejidos de gran resistencia. En 2007, se descubrió en los Países Bajos una tumba que contenía lo que muy posiblemente son restos de cannabis de más de 4.200 años de antigüedad.

La magnitud de sus efectos es proporcional a la concentración de la molécula delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y su consumo causa euforia primero y después sedación; en un primer momento la percepción de los sentidos aumenta, pero enseguida hay una fase de aletargamiento en la que se alternan diversos estados del sueño, acompañados de una disminución de la atención y de la memoria de corto plazo.

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