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ESTAMOS HARTAS

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Conocí a Ivana Rosales en el único lugar posible donde se conoce a una imprescindible: en la calle. Estaba terminando mi carrera de abogacía y me acerqué a ella para terminar un trabajo del Seminario de Derechos Humanos que por aquel entonces era “extra curricular”.

Ella, generosa como pocas, no me dio vueltas, no puso ningún condicionamiento y más allá del terrible dolor que atravesó en manos de su ex pareja, enseguida puso el eje en lo que más le había dolido: la violencia en manos del Estado, la revictimización constante por la que tuvo que atravesar por el solo hecho de pedir justicia.

El Estado, haciéndose cómplice de su agresor, de un femicida, entendió como atenuante de su intento de femicidio (por aquel entonces homicidio) una posible infidelidad de ella: juzgaron su pasado, juzgaron su trabajo, juzgaron su rol de madre y “esposa”, juzgaron su apariencia. El fiscal Velazco Copello fue quien incluyó eso como “atenuante”. Dijo el fiscal: “la historia de la víctima, su personalidad y actividad… cuando era soltera y cómo fue sacada de la noche por el imputado… No fue una buena madre, ni una buena esposa” Los jueces provinciales Emilio E. Castro, José V. Andrada y Eduardo J. Badano respaldaron esos dichos. La abogada defensora, Garayo, dijo en el cierre de su alocución “juzguen como hombres”. Fue sentenciado a 5 años de prisión, pero se fugó después de ello y el Estado NUNCA lo encontró.

La justicia sometió a Ivana a un proceso revictimizante, a través de actuaciones y decisiones discriminatorias que minimizaron y justificaron los hechos que casi le cuestan la vida.

Posteriormente la justicia obligó a lxs hijxs a revincularse con Garoglio.

Ivana Rosales, junto a Roberto Samar, en una actividad realizada en la Universidad Nacional de Río Negro.

Ivana nunca, pero nunca, bajó los brazos y nunca dejó de denunciar la violencia institucional que por ser mujer el propio Estado le propinaba. Una sobreviviente en lucha permanente (como ella misma se denominaba): Ivana trascendió su dolor para luchar por y para todas las que fueron/son ignoradas por el Estado, transformó su causa en una causa colectiva, transformando lo personal en político, porque lo Personal es Político. Llevó su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en búsqueda de la justicia que acá en Neuquén le negaron sistemáticamente, pero fundamentalmente para visibilizar la violencia institucional que sufren las mujeres cada vez que exigen justicia para sí mismas, para otres o para sus hijxs. Violencia Institucional afincada en la violencia de género. En el marco del proceso de solución amistosa con el Estado Argentino ella pidió como forma de reparación la apertura de un Refugio para Víctimas de Violencia de Género en la casa donde padeció tanto dolor, se iba a llamar Mayka, como una de sus hijas, quien también fue víctima de violencia de género e institucional. El Estado Provincial, responsable de la violencia sufrida por Ivana y sus hijxs; ausente desde siempre, también le negó en vida esta forma de reparación escogida, junto con las disculpas públicas por tantos años de desidia y negación de derechos. Hoy saca un día de duelo, de la manera más hipócrita posible.

Que el Estado Provincial honre su memoria en asumir sus responsabilidades, en la apertura de más refugios para mujeres víctimas de violencia de género, implementando políticas de transformación reales para erradicar la violencia sexista presente en cada rincón de nuestra sociedad.

La última vez que la vi a Ivana fue en el mismo lugar que la conocí y donde la vi todos estos años: en la calle. El Norte que nos deja es claro: la lucha por nuestros derechos, por ella, por las que estamos y por todas las que no están.

#NiUnaMenos #VivasyLibresNosQueremos

Celina Fernández

“Ella se lo buscó”

de Susana Nieri, sobre Ivana Rosales (extracto)

Documental: “Ella se lo buscó”, de Susana Nieri (2 de 4)

Compartimos “Ella se lo buscó”, el documental de Susana Nieri que aborda la problemática de la violencia de género a partir de la historia de Ivana Rosales, sobreviviente de la violencia de género ejercida por su ex pareja y por las instituciones de la Justicia que delegaron la culpa en ella.

Celina Fernández es una joven neuquina de activa participación social, fuertemente identificada como militante feminista.

De profesión abogada, siempre ha estado vinculada a organizaciones sociales, gremiales y de derechos humanos de la región.

Ésta es su primera colaboración en Cardo Ruso.

En Twitter: @mceli1982

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