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o futuro a pasado: ¡kill the mapuche!

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Por La Ninfa del Limay

La expresión “pensemos a futuro” siempre es premisa entre quienes se consideran visionarios: inversores, políticos, consejeros espirituales, etc.. Generalmente, personas que tienen una supuesta certeza. Creo que nadie usa la expresión “pensamos a pasado” por varias razones. La más evidente es: el pasado no garpa porque se lo vincula con lo aburrido o pasado de moda, lo anticuado, aunque lo que se proclame sean sucesos similares al presente justamente para repensarlos y no tropezar nuevamente con las mismas piedras afiladas; pero ¡no!, el pasado es viejo, feo, anticuado y por tanto la memoria lo mismo en nuestra concepción de mundo nuevo y desarrollado.

Lamentablemente, esos “pensemos a futuro” con los que se deleitan la mayoría de quienes gobiernan, o pretenden hacerlo, esconden un pensamiento en pasado. Por ejemplo, en todos los diarios se comenta sobre las ganancias y el desarrollo gracias a Vaca Muerta, los candidatos se proclaman los mejores distribuidores de esa riqueza en la provincia y no para afuera. Grandes mentiras pues los yacimientos hidrocarburíferos son pensamiento a pasado y no a futuro. A futuro sería apostar por energías renovables, no por seguir vendiendo nuestro aire, nuestro agua, nuestra salud, nuestras vidas a cambio de papeles verdes próximos a la obsolescencia.

Nos dejamos apresar por ideas antiquísimas disfrazadas de futuro y compramos al mejor postor, siempre y cuando tenga una buena dentadura y una pilcha más o menos coqueta, que refleja nuestra miseria de pensamiento a pasado. Y, por supuesto, que tenga el dinero suficiente para afrontar los gastos de marketing propagandístico -empapelado, folletería, anuncios en Youtube, Facebook-, de los contrario no compraremos ese producto envasado.

¿Habrá en algún lugar de nuestra patagonía alguien que no proponga un modelo extractivista? Por lo visto y tanteado, pareciera que no existe otra opción. Eso nos deja a muchísimas personas, que abrazamos el Küme Mogen o buen vivir* como forma de estar en este mundo, sin representante en un sistema que por ende resulta seudodemocrático. ¿Se patrocinaría la campaña de quien no fomenta la extracción hidrocarburífera, la explotación de los recursos hídricos o la deforestación en plan inmobiliario?

En La Araucanía hay Terrorismo de Estado

“El Estado chileno surgió, se desarrolló y consolidó negando a los pueblos originarios. Aquí hay que decir las cosas por su nombre: el país mapuche es un país ocupado por un ejército extranjero por la fuerza. Así de simple y así de terrible. Esto es terrorismo de Estado.”

Las comunidades mapuce luchan hace años ante un problema que la mayoría de los habitantes de esta región riquísima no comprende: estamos permitiendo que nos envenenen, que nos maten y, lo peor, que nos aculturicen. Cuántas mauricios, agustinas, jorges, edmundos, joses, juanes, matías, jonys, jaimes, rodrigos, víctores, patricios, tinas, santiagos, rafaeles, camilos deben morir asesinados porque el estado no logra comprender que no todas las personas queremos ese desarrollo nefasto que proclaman como única opción económica.

La falacia del terrorismo parece impulsar la naturalización de los asesinatos de quienes resisten. Que no nos extrañe que el mercado lance un videojuego con el título ¡Join the government, kill the mapuche! Para alentar esta naturalización y los pudientes progenitores que viajan en camionetas gigantescas los compren a precio extranjero a pedido de sus hijos fotofóbicos alimentados y criados en el microclima de los grandes shoppings que, últimamente, florecen más que cualquier planta del desierto.

El día que acabe la conquista, / no habrá agua que beber / ni sombra de canelos / ni mañanas de brisa fresca. / Será una mancha oscura, / desde arriba /, la lenta pata-agonía / y, desde abajo, / un mar de huesos humanos / que, en millones de años, / unos tontos llamarán combustible.

Imagen destacada:  “Artilugio / Contraption” – Acrílico y técnica mixta sobre papel / acrylic and mixed media on paper, 18″ x 24″ Fuente: El Hurgador

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