Back

Hormigonea, menea y hormigonéame

5 min de lectura
Imprimir

Al río que todo lo arranca lo llaman violento,
pero nadie llama violento al lecho que lo oprime
Bertold Brecht

-¿Y si el lecho fuese de un pulcro hormigón? Ya es una opresión más canchera…

Sí, Sra., sí, Sr., ya regresa el calor. Si la Sra. o el Sr. tienen pagadas sus respectivas matriculas en los exclusivos clubes de la ciudad o, mejor todavía, han hecho una espectacular pileta piscina de hormigón en el patio de su casa, sabrán sobreponerse del calor con un buen chapuzón. Por desgracia, para mí y para vos, el calor no se anda con miramientos según rango señoril, y tengamos o no manera de aplacarlo nos llega a nosotras que no somos la Sra. ni el Sr.. Por supuesto que contamos con alguna treta: meter las patas en los canales, las fuentes y los ríos. El olor nauseabundo nos indica el estado de contaminación de las aguas en las que nos sumergimos, pero ante la calor todo vale y nada importa.

Verano a verano el calor aumenta. Neuquén ya no es tan oasis del desierto, día a día se convierte en una brasa encendida en la que nos cuesta respirar. Según lo observado por esta ninfa, que a veces le gusta hablar de sí misma en tercera persona en un acto de imitación de sus personajes futbolísticos preferidos, dos causas o razones han puesto en marcha el asado veraniego del que ningún animalito puede escapar, aunque las dos son menester de la materia gris predilecta de la urbe: cemento, hormigón, concreto, asfalto o como más os guste llamar a esta metáfora de la pulcritud. Una es el encorsetamiento de los ríos a tabla de hormigón y la otra es el corte indiscriminado de árboles para llenar esos ex-espacios verdes a punta de tanques hormigoneros.

No me olvido de la otra alternativa contra natura para safar: el aire acondicionado. Pero no sean fundamentalistas, este solo difiere del precio de la pileta particular por unos pocos miles de pesos y además aspiramos esos gases frescos pero sin resolver el misterio oscuro de aire con algo más.

¿Han visto esa hormigonera gigante que se mueve detrás de un camión mientras avanza por las calles cultivadas de la ciudad? ¿No se han preguntado por qué mientras avanza el camión gira la hormigonera king size? Como dijo nuestro querido autor faro de la ficción contemporánea: “el tiempo es dinero” y mientras se mueve por las distancias urbanas la máquina amasija el cemento a utilizar en un futuro poco distante. Ese hormigón pulcro, que no levanta el polvo pero absorbe más calor que la camisa celeste de Pechi durante los comicios. Ese es el aguante que hay que tener. Entonces ya no te importa el aire, la pileta y mejor si hay hormigón porque te deja el equivalente de plata en el tamaño de las aureolas húmedas en tu camisa de campaña. Todo tiene su sentido simbólico y más en un candidato canchero y macanudo que se deja hacer mimos una y dos y tres intendencias a fuerza de lo que todos piensan pero nadie dice.

Ya sabéis, plebeyos del feudo neuquino, si cambiáis a la familia plazahuinquense por estos camiseteros con aureolas simbólicas, podéis bailar al meneo de “hormigonea, menea y hormigonéame”, el futuro hit del verano, mientras movés tus extremidades de modo frío, como un reptil, envolviéndote en pasos de baile para vos cancherísimos. Abrís la boca y con una pala de albañil te arrojan cemento salpicador de rostros. Los restos que entren en la cavidad bucal pueden considerarse una devolución intestinal a la dureza de impuestos. Seguí bailando así que en una de esas, en poco tiempo, me engancho y mientras me baño en nuestra mismísima mierda, abro la boca para tragar y seguir comiendo este delicioso bocado que, en acto democrático, elegimos día a día.

Ninfa del Limay
NOV – 2017

“Ser mitológico que emerge los viernes para obligarnos a pensar”, eso es la Ninfa del Limay.

Esta suerte de Casandra del columnismo de fin de semana, que habla desde la verdad para que no la escuchemos, persiste en el texto con la lejana esperanza de que al menos en la lectura, nocturna y silenciosa, detengamos nuestro ser ante la perpleja realidad que nos circunda.

Ante la imposibilidad de rastrearla en redes sociales, pueden dejar comentarios sobre sus textos, llenando el formulario al pie de la presente página.

Escriba un comentario