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HURACANES DE MANTRA

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Un breve repaso de lo que dejaron “Los Espíritus” en su reciente presentación en Neuquén.

Por Alejo Pasetto

Para quienes concurrimos habitualmente a recitales o shows en vivo de bandas, sabemos que es bastante difícil que lo que estamos presenciando suene igual o lo más parecido posible a lo que el grupo realiza y produce en estudios, es decir a lo que escuchamos en formato físico o digital.

Los tiempos suelen cambiar, la rítmica y cadencia sufren leves modificaciones, y hasta la misma banda juega un poco con la libertad del “en vivo”. Los escenarios y el espacio físico donde se dan los shows son el permitido del grupo para jugar con los soleos, la extensión de los temas, el despliegue escénico y sobre todo la conexión que se pueda llegar a generar con el público; clave para quienes siguen a la banda, y mucho más importante para los debutantes en ver a esa banda en vivo.

Algunos días atrás, “Los Espíritus” tuvieron una nueva fecha en Pirkas, institución de la noche neuquina que -a pesar de la incomodidad de sus columnas en V y la disposición espacial- va camino a consolidarse como una especie de Niceto del Alto Valle. En su segundo show en lo que va del año en Neuquén, presentaron ante el público local su tercer trabajo de estudio, Agua Ardiente.

Los Espiritus El Gato

https://www.youtube.com/user/canalespiritu tu sombra negra contra la pared se parece a un gato negro pasa lento el tiempo lento el tiempo para mi y la telaraña cuelga en el techo y la puerta se abre sola para vos se parece a un gato negro contra la pared el tiempo pasa lento para mi a tu sombra negra contra la pared se le suman tantas horas muertas se parece a un gato negro contra la pared se parece a un gato negro contra la pared el tiempo pasa lento para mi

Si bien con poco tiempo de vida como banda consolidada y con solamente dos discos a sus espaldas -Los Espíritus (2013) y Gratitud (2015)- es quizás una de las formaciones más interesantes de la escena del rock emergente, y el despliegue en vivo sea quizás la mejor respuesta a esto. En dos horas y media de show, tocando Agua Ardiente completo y varias selecciones del repertorio anterior, “Los Espíritus” dejaron bien en claro -sobre todo para quienes los estábamos viendo por primera vez en vivo- que todavía es posible dejarse superar ampliamente por las expectativas.

El maridaje impecable y por sobre todas las cosas prolijo entre las cadencias del blues y el rock progresivo con el que muchos alimentamos nuestros gustos musicales desde pequeños, generó entre quienes estábamos presentes cruces de miradas y gestos de aprobación constante al final de cada tema. No es tan fácil -como se decía anteriormente- que se genere un clima especial entre la banda y el público, que algo suene tan parecido a lo grabado. O no era tan fácil hasta que “Los Espíritus” se armaron como banda, se presentaron en vivo y nos sumergieron en un mantra constante, en un viaje musical guiado por la poesía psicodélico-arrabalera del dúo de voces, guitarras electroacústicas y la percusión; pieza fundamental para dejarse llevar de la mano por un cóctel de estilos y zapadas que se creían estancados en los inicios del rock, pero que felizmente están volviendo a la luz y por sobre todas las cosas, a los escenarios.

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