Back

“Las barras bravas son siempre oficialistas porque negocian con el poder de turno”

9 min de lectura
Imprimir

El sociólogo Pablo Alabarces, uno de los fundadores de la sociología del deporte en Latinoamérica y autor de numerosos libros en los que aborda la relación fútbol, política y violencia, reflexiona sobre un tema que ha trascendido las canchas de fútbol: el canto contra Mauricio Macri. Un canto que también se ha escuchado en manifestaciones políticas y en recitales de rock. Un canto que surgió en el ámbito de una tribuna de fútbol que, de algún modo, ¿sirve para expresar cierto malestar social en contra del gobierno?

Por Pablo Montanaro

Pablo Alabarces es investigador principal del CONICET y docente universitario, magíster en Sociología de la Cultura (UNSAM) y Doctor en Filosofía (Universidad de Brighton, Inglaterra). Considerado uno de los fundadores de la sociología del deporte en Latinoamérica y ha publicado varios libros en los que aborda fútbol, nacionalismos, violencia, cultura popular, medios y política. Su último libro publicado es “Héroes, Machos y Patriotas. El fútbol entre la violencia y los medios”.

¿Cómo analiza el cántico contra Mauricio Macri que se inició en la cancha de San Lorenzo y luego se desparramó en otros estadios de fútbol y que fuera capturado por la oposición al gobierno nacional como producto del malestar social?

Personalmente me asombra lo que fue una lectura inmediata casi refleja por un lado del macrismo y por otro del kirchnerismo o de los sectores antimacristas. Me asombró porque me pareció que fue una lectura muy poco sutil, muy a lo bruto. El macrismo inmediatamente tiró la idea de que se trataba de una conspiración kirchnerista que incentivaba a las barras para cantar en contra del presidente Mauricio Macri. Eso habla de un desconocimiento brutal del mundo del fútbol y de la política. Entre otras cosas porque el oficialismo tiene mucha más llegada con las barras bravas que el kirchnerismo. El oficialismo tiene una relación mucho más aceitada porque las barras bravas son esencialmente oficialistas. Macri jamás perdió el control de la barra brava de Boca, La 12. Las barras bravas son siempre oficialistas porque negocian con el poder de turno y el macrismo tiene una larga historia de relaciones oscuras con los barras, Marín, Santilli, Ritondo para comenzar a hablar…

También me pareció muy pobre que rápidamente surgiera alguien que hablara de que esto demuestra que se le acabó la luna de miel al gobierno y se generó un clima social basado en esa vieja metáfora espantosa de que el futbol refleja a la sociedad. No se supo ver que esto surgió en una cancha de fútbol por un mal arbitraje. Es un fenómeno con mucha autonomía con ciertas particularidades.

Otra vez el estadio contra Macri

Hoy. River contra Godoy Cruz de Mendoza. A los 35 minutos del segundo tiempo el estadio Monumental estalla en contra de Mauricio Macri, en un hecho que se repite en la Superliga.

Los cánticos contra Macri en los estadios se dieron casi de inmediato a que el director técnico de River, Marcelo Gallardo, se refirió a que “Macri, Angelici y Tapia, nos hacen tener la guardia alta”, en relación a que las conducciones del país y de la AFA estén íntimamente ligadas al mundo Boca.

Pero en un contexto futbolero muy peculiar en el cual lo que estructura la cultura es la paranoia, como que todo el mundo se complota para que algunos equipos no salgan campeón o se vayan al descenso. Hasta el día de hoy se sigue explicando conspirativamente el descenso de San Lorenzo en 1981. En ese contexto, que surgiera esa reacción es más comprensible porque lo que sí los hinchas tienen es una agudeza muy fuerte que nunca en la historia del fútbol argentino hubo una concentración de poder boquense tan estructurada. Nunca se ha dado esta confluencia de presidente de la Nación, presidente de la AFA y presidente del club que viene a ser la mano derecha del presidente de la Nación y para colmo es operador judicial. Entonces, ahí uno dice, uno puede ser paranoico pero también es cierto que a veces te persiguen. Los hinchas rápidamente suman paranoia más concentración de poder, y dicen que está todo arreglado. Y que esté todo arreglado, es lo que el hincha no puede tolerar, entonces ahí viene la respuesta, viene la protesta.

Un politólogo afirmaba que en la política argentina es mejor ser insultado por malo que por débil.

Lo que pasa es que esto de golpe sale del fútbol. Y sale del fútbol porque se da algo muy divertido según el cual el fútbol no refleja la sociedad pero a veces la sociedad refleja al fútbol. Esto es, el fútbol encarna una cosa en la cancha entonces se da una suerte de eco rápido. En estos días me acordé que Roberto Fontanarrosa jodía en 1994 o 1995 de que el grito “Maradó… Maradó…” se había vuelto el grito de protesta por cualquier cosa. Lo mismo ocurre acá, salvando la distancia, en el sentido de que el fútbol proporcionó una suerte de protesta de masa porque se multiplicó rápidamente a través de las redes sociales, y no es mucho más que eso. Ahora bien, no es mucho más que eso hoy, pero si de acá a tres meses en cada espacio público se empieza a cantar como protesta porque se descompusieron los semáforos o porque se perdió una cosecha o porque hay sequía, y gritan “¡Mauricio Macri, la puta que te parió!”, entonces esto encontró un suelo fértil y será difícil pararlo.

El fútbol vendría a ser como un espacio de un potencial explosivo…

El fútbol tiene esta cuestión de instalación y difusión masiva. El fútbol te garantiza visibilidad no te garantiza éxito. Macri llegó a ser lo que es no porque Boca ganó la Copa Libertadores sino porque Boca te amplifica absolutamente todo lo que toca. También pensaba que nadie reflexiona el hecho de que se trata de fenómenos básicamente masculinos porque el 85 por ciento de las personas que van a la cancha son hombres. Qué pasa si esto que los hinchas ven conspirativamente como la concentración macrista del poder bostero también no está incluyendo la queja por el fin del Fútbol para Todos, que aún no ha aparecido hasta ahora. La privatización del fútbol ha sido un fracaso estrepitoso en relación a la cantidad de paquetes de abonos vendidos para ver los partidos que fue muy inferior a lo que pensaban. Entonces los hinchas dicen, nos arbitran mal y para colmo el partido no lo dan por televisión, entonces “¡Mauricio Macri, la puta que te parió!”.

Analizan parar los partidos cuando insulten al presidente Mauricio Macri

Empezó casi como una protesta en el Nuevo Gasómetro, durante el clásico que San Lorenzo empató con el puntero Boca. Siguió, luego, en el Monumental durante el “desastroso” arbitraje de Jorge Baliño en River 2-Godoy Cruz 2, con un penal a Pratto no sancionado, un gol en offside convalidado al Morro García y un insólito tiro indirecto que le cobró a Jonatan Maidana dentro de su área.

Pablo Montanaro nació en Buenos Aires en 1964 y desde 2004 reside en Neuquén. Es periodista y escritor. Se desempeña como editor en el diario La Mañana de Neuquén. También es columnista sobre temas culturales en radios.

Ha publicado numerosos libros de poesía, el más reciente “Los nombres del oleaje” y también biografías “Francisco Urondo. La palabra en acción”, “Cortázar, de la experiencia histórica a la revolución”, “Juan Gelman: esperanza, utopía y resistencia”, “Osvaldo Soriano, los años felices en Cipolletti”. Además publicó“Construcción de la memoria: conversaciones sobre dictadura y genocidio”.

Publicar Comentario