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Las estadísticas educativas EN la escuela

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Al interior del sistema educativo, el nivel medio muestra los peores índices de fracaso escolar y, en consecuencia, muchos son los estudiantes que no logran finalizar sus estudios. * Por Luján Vago, socióloga, especializada en análisis de estadísticas educativas.

En el año 2014, el total de estudiantes secundarios del sector estatal que no promovieron al grado siguiente fue cercano a los 542 mil alumnos (21%). En el octavo grado -primer año del nivel para las provincias con estructura de 7 años de primaria y 5 de secundaria o el segundo para las provincias con estructura seis y seis- presentó los valores más altos de no promovidos (24%) y de abandonantes (6%) durante el año escolar.

Existen otros indicadores que también dan cuenta de la magnitud del fracaso escolar como el de repitientes y el de sobreedad. En 2015, más de 309 mil alumnos del sector estatal estaban repitiendo el grado (12%); de los cuales, 231 mil asistían al Ciclo Básico Secundario. Respecto a los estudiantes que asistían con una edad mayor a la establecida por normativa para la cursada de cada grado, el total registrado fue superior al millón de alumnos (42%).

Toda esta información surge de relevamientos censales que anualmente se realizan en las escuelas del país y que le permite a cada de ellas una disponer de información educativa sistematizada en un único documento para describir su situación en torno a indicadores clave. Sin embargo, en general el completamiento del Cuadernillo se realiza como un mero requisito administrativo, que se enmarca en gran cantidad de tareas de este tipo que deben cumplir los establecimientos. Esto hace perder de vista la riqueza descriptiva de los datos informados, a la vez que naturaliza situaciones de fracaso escolar en las escuelas. Los repitientes, estudiantes con sobreedad y también jóvenes abandonantes se convierten en un registro, en números que se reiteran en cada ciclo lectivo.

Conocer y pensar desde una mirada crítica cuál es la magnitud de estudiantes que no promueven el año escolar, y de ellos, cuántos vuelven a inscribirse el año siguiente o cuántos lo abandonan definitivamente, es un paso necesario para poder romper con algunos preconceptos o nociones del sentido común que circulan entre los propios actores escolares acerca de estos fenómenos. Al tiempo que puede transformase en un insumo desde el cual pensar y diseñar estrategias de identificación de alumnos en riesgo potencial de repetir y/o abandonar la escuela.

A su vez, desde las direcciones centrales, ya sea a nivel local o nacional, los datos se divulgan poco, y si se lo hace se trata de promedios globales y frecuentemente con varios años de desfasaje. Por este motivo, se plantea resignificar el uso de los datos escolares que habitualmente se recogen en los establecimientos como datos administrativos y ponerlos bajo el análisis de los propios actores escolares como herramienta que tienda a la mejora de la gestión del sistema.

Este artículo propone promover el uso y aprovechamiento de las estadísticas educativas al interior de las propias escuelas de nivel secundario, sensibilizando a los actores escolares acerca del fracaso escolar y su impacto en la autoestima de los estudiantes, de forma tal de contribuir a la puesta en marcha de estrategias pedagógicas para su prevención.

Finalizar la escuela secundaria no es sólo una obligación, sino también un derecho. Recuperar y analizar los datos de fracaso escolar en las instituciones educativas para promover en directivos y docentes una mirada crítica acerca del fracaso escolar y consciente acerca de su impacto en la autoestima de los estudiantes, permitirá potenciar las estrategias pedagógicas que los distintos gobiernos se encuentren llevando a cabo en pos de revertir el fracaso escolar.

Comentario(1)

  • MANUEL VERA

    5 abril, 2018

    Como sigue la propuesta?

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