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LAS FLORES ELEGIDAS

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A veces no hacemos más que repetir
sin fin los mismos errores
pero como olvidar los días de sonrisa, vino y flores.
Fito Paez

 

La palabra griega anthologia, está formada por anthos (flor) y legein/légo (escoger/escogido) y quizás la bodega Rutini haya dado en la tecla al rotular una selección especial de vinos “Antología”, a la que define como “partidas únicas e irrepetibles…” Yo aprovecho, descorcho un tinto y me dispongo a releer un libro de cuentos que publicó Alfaguara.

 

Pasaje de ida, editado a fines de 2018, es “una antología de escritores argentinos en el extranjero” y da cuenta de un estado de situación y de la popularización del tema de las escrituras migrantes, que desde los años ’90 estaba reservado a los ámbitos académicos pero en los últimos años ya reúne varias publicaciones.

El libro “reúne cuentos, crónicas y ensayos de escritores argentinos que han atravesado un exilio diferente. Sus protagonistas llegan a una nueva nación por afinidad cultural, trabajo, deseo, gusto, recomendación o capricho y, aún cuando establecen comparaciones nostálgicas con su lugar de origen, deciden no volver”.

La selección es ecléctica aunque vertebrada por el tema del exilio. Y como los ensambles de Malbec, Cabernet, Pinot o Bonarda, en la mezcla literaria está el gusto, la distinción.

Acá aparecen textos de Eduardo Berti, Marcelo Cohen, Edgardo Cozarinsky, Laureano Debat, Mariana Dimópulos, Rodrigo Fresán, Ariana Harwicz, Marcelo Luján, Ariel Magnus, Alberto Manguel, Andrés Neumán, Guillermo Piro, Patricio Pron, Eduardo Sguiglia y Aniko Villalba. El criterio de selección no se explicita aunque parece ser el “peso” biográfico de los autores.

En la solapa, los editores de Alfaguara nos recuerdan que también tienen antologías “con gatos”, “con perros”, “de tenis”, “de matrimonios”, “para leer los sábados” y “thrillers argentinos”, estas sí con prólogos de Alvaro Abós, Liliana Hecker o Claudia Piñeiro. Y es de esperar que encaren una con bebedores empedernidos o borrachos encantadores. En este caso, la falta de un prologador y/o seleccionador reconocido permite suponer que el trabajo habría sido realizado por un equipo de la editorial para aprovechar comercialmente la Navidad y las vacaciones del verano sudamericano.

Este anónimo antologador es quien en la contratapa del libro se pregunta: “¿Qué pasa cuando el exilio no constituye un acto forzoso sino una decisión? ¿Se puede seguir amando lo que se deja? ¿Es lícito pertenecer a más de una patria?” La respuesta la tiene Rodrigo Fresán, en el relato elegido: “Los escritores somos exiliados por naturaleza y por definición; extranjeros que, todos los días regresamos a la patria del libro que estamos escribiendo”.

 

AA.VV. (2018) Pasaje de ida. Una antología de escritores argentinos en el extranjero. Alfaguara. Buenos Aires

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