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Macri, el Sr. Burns y Juan Preciado

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Macri antes era Franco, pero en los noventa, de a poquito, Macri empezó a ser Mauricio. Hace más de dos años, la memoria me jugó una muy mala pasada. Sentí que era la única persona que recordaba quiénes eran los Macri y también algunos detalles, como que Mauricio se refería a Carlos Saúl como “el restaurador”. Fue como si la amnesia se hubiese descargado a modo de actualización en nuestras mentes celulares, cuando yo me encontraba fuera de alcance por lo que mi sistema quedó en una versión anterior en la que algunas cosas todavía importan. Lo eficaz de esta actualización reside en programar lo que se detesta de gobiernos anteriores como si la figura Macri no poseyera estas características, cuando en la realidad operativa las tiene sumamente arraigadas y han sido públicas muchísimas veces en el pasado -y en distintos presentes. Eso es lo genial de las actualizaciones, perdemos el punto de comparación por lo que lo nuevo es inevitablemente mejor.

Macri antes era Franco, ahora Macri es Mauricio que a su vez es el Sr. Burns. Como habrán visto, existe una vasta cantidad de memes y videos en situaciones que comparan a Mauricio con Charles Montgomery, el tirano personaje pero a la vez débil de Los Simpson. Si bien se parecen física y gestualmente, la toma de decisiones de nuestro actualizado presidente dista mucho de cómo lo hace el personaje simpsoniano. Monty Burns se caracteriza por llevar adelante lo que él desea, sea por capricho emocional o por fría manipulación económica. Mauri, en cambio, espera tranquilamente las instrucciones de las entidades que se han hecho del control de la economía en diferentes países como el FMI (Fondo Monetario Internacional) o el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). ¡Ojito!, que tampoco nuestro presi es un insensible. Tiene muy en cuenta en sus decisiones a amigos y familia. Por los que aboga casi con tanta preocupación como lo hace con los ciudadanos comunes y silvestres que crecemos sin la sombra de una empresa de fuertes capitales. Este gesto jamás lo tendría, el también criado por los billetes, Charles Montgomery Burns.

Si hay que buscarle parecido, Macri se parece más a Juan Preciado que al Sr. Burns. Preciado viaja a Comala para exigirle a su padre, Pedro Páramo, lo que le corresponde. No porque él haya decidido hacerlo, sino porque su madre se lo solicita en su lecho de muerte. En ese viaje descubre que no es el único hijo de Páramo, como así también que Comala es de los lugares más calurosos de la tierra y, por boca de otro hijo de Páramo, sabe que su padre es “un rencor vivo”. Lo que me despierta una pregunta sobre la relación que tiene Mauri con Franco, en lo que no profundizaré porque pertenece a la esfera de lo personal; cuestión que no hace a nuestro modelo económico de país, ¿no? Lo innegable de esta comparación literaria es que nuestra tierra también se parece a Comala, poblada de seres o voces acusmáticas que carecen de existencia y en donde cada tanto regresa un muerto que no se acostumbra a la temperatura del infierno y vuelve acá solamente para llevarse su mantita.

“Ser mitológico que emerge los viernes para obligarnos a pensar”, eso es la Ninfa del Limay.

Esta suerte de Casandra del columnismo de fin de semana, que habla desde la verdad para que no la escuchemos, persiste en el texto con la lejana esperanza de que al menos en la lectura, nocturna y silenciosa, detengamos nuestro ser ante la perpleja realidad que nos circunda.

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Comentario(1)

  • Edgardo Maggio

    17 febrero, 2018

    Genial amigo…….

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