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POR MI GRAN CULPA

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La elección de este domingo 7 concentra todas las miradas de Latinoamérica. Cuestión que no es para menos; Brasil es la economía más importante del cono sur y un país de juego geopolítico en el reservado club de los BRICS. Esto, de por sí, marca una expectativa. No obstante, el mayor interés parece concentrarlo la posible victoria en primera vuelta de un candidato antidemocrático y antiderechos como lo es Jair Bolsonaro, ex paracaidista y principal referente del Partido Social Liberal (PSL).

Probablemente, en mayo de 2016, mientras transcurría la sesión de diputados que avaló la destitución irregular de la presidenta Rousseff, nadie pensó que Jair Bolsonaro pudiera ser candidato a presidente para el 2018. Hombre de rostro duro y vinculado al sector más conservador de Brasil. En aquella jornada, dio un fuerte discurso a favor de la tortura y los golpes de estado y puso en jaque no solo la credibilidad del proceso contra la ex-presidenta, sino también su conducta cívica. Sin embargo, la democracia, así como la vida misma, siempre nos guarda alguna que otra sorpresa. Su candidatura fue la primera.

La otra, podría decirse, es el notable crecimiento en la intención de voto para este domingo. Hasta la proscripción de Lula, Bolsonaro no rompía el techo del 20%, mientras que hoy -según datos de encuesta., estaría cerca del 30%. Algo, sin duda, preocupante, sobre todo para las mujeres brasileras que este fin de semana se movilizaron por todo el país al grito de “Ele ñao” ( “Él no”). A ellas el candidato del PSL las ha tenido de punching ball para expresar bajezas de todo tipo. Innecesariamente reproducibles en esta nota.

En el campo contrario, luego de una fuerte crítica interna a las alianzas “tácticas” que volcaron al partido hacia la centro-derecha, el PT ha decidido inclinar la balanza hacia los espacios progresistas y de izquierda. Definición que está acompañada por sendos esfuerzos de diálogo con los movimientos sociales, vínculo fuertemente debilitado durante el gobierno de Dilma, y por la construcción de la fuerte idea de que en Brasil está en juego “algo más” que un resultado electoral.

Docente y ex- funcionario de los gobiernos de Lula y Dilma, Fernando Haddad es la apuesta del PT y el PCdoB para estas elecciones. También fue alcalde del municipio de Sao Pablo.

La realidad parece confirmarlo. La tesis que pone de un lado a los sectores progresistas y democráticos del Brasil y del otro a un sector anti-derechos, fue in crescendo desde la destitución irregular -insistimos en ello- de la ex-presidenta Rousseff y se coronó con el presidio y proscripción de Lula, el candidato con más intención de voto en el proceso actual.

Pero como toda pelea, esta no se define en el primer round. Fernando Haddad (PT) ha logrado consolidar su posición como segundo en la primera vuelta, hoy pisa el 26% de intención de voto y apuesta a rebatir el resultado adverso en una segunda vuelta que tendrá a Brasil partido en dos. Chances tiene. Por izquierda puede sumar a Marina Silva y Ciro Gomes (REDE y PDT, respectivamente) y también a los candidatos de centro como Gerardo Alckmin (PSDB). Pero todo depende de cómo se establezca la negociación para la gobernabilidad. Si bien la virulencia de Bolsonaro intimida, el PT necesita algo más que miedo a la derecha para ganar.

El escenario electoral actual pone en juego mucho, incluso desde lo institucional, el mapa de Brasil corre riesgo de cambio. Este domingo, además de presidente y vice, se elegirán 53 senadores -dos tercios de la Cámara-, 513 Diputados Federales, 26 gobiernos estaduales y la totalidad de alcaldes y concejales existentes en el país.

No obstante, las incógnitas a develar son varias. En principio, si la composición de cada cámara federal dotará al ejecutivo de la “estabilidad” necesaria para el ejercicio del gobierno. Pero además, si los acuerdos de la segunda vuelta estarán condicionados por la representatividad de cada fuerza en el poder legislativo y los gobiernos estaduales y locales. El dato no es menor, porque en un momento de alta incertidumbre la territorialidad del poder puede condicionar, y mucho, al nuevo presidente.

En vistas de profundizar los interrogantes, y para entender mejor el proceso político brasilero actual, desde Cardo Ruso consultamos al Lic. Carlos Pereyra Mele, Director del Dossier Geopolítico, y reputado analista de la política internacional.

Conferencia sobre geopolítica en la Universidad de la Cuenca del Plata, a cargo del Lic. en Ciencias Políticas, Carlos Pereyra Mele.

1* ¿Cómo está viendo la campaña del PT y qué chances ve de torcer el rumbo fijado por los sectores conservadores luego del golpe a Dilma?

Es una campaña desigual, todos los grandes medios están alineados con la estrategia de frenar al PT, el gran empresariado rentista y agrícola también; me parece que la ingenuidad es el peor de los errores que marca estos tiempos en Brasil para el PT. Jugar hasta el ultimo momento con la posible candidatura de Lula fue a mi entender un error. Si el poder “real” realizó y realiza las maniobras que hicieron para eliminar a Dilma y luego encarcelarlo, prácticamente sin pruebas, utilizando la nueva herramienta que es el manejo del poder judicial, que se venía planificando desde hace 10 años a esta parte. Sería imposible dentro del “sistema” lograr otro resultado. En ese escenario por más multitudinarias que fueran las marchas y por más que las encuestas le dan al gobierno y a los medios bajísimos porcentajes de aceptación popular; el manejo del estado profundo y los poderes económicos, con ese manejo les alcanza y sobra en Brasil para seguir en el poder donde las organizaciones sindicales no son fuertes y tampoco las organizaciones de tipo social, por ejemplo, los Sin Tierra, están aislados y divididos. Si la campana de Haddad se realiza como política de gran acuerdo nacional incluyendo a la mayor partes de los afectados por el neo-liberalismos -Iglesias, trabajadores, empleados, militares, pequeños y medianos empresarios- tiene una buena chance. Pero el poder real va a resistir eso seguro, porque tiene el apoyo de el estado profundo de EEUU. Ojala que se dé Haddad al gobierno y Lula al poder…

2* Más allá de los resultados de la elección, ¿considera que puede determinar o influir en el proceso electoral argentino de 2019?

En ambos sentidos va a afectar. Si gana Haddad, en Argentina va haber un gran retroceso de los conservadores neoliberales y más con la crisis económica y política que se está desarrollando por sus acciones políticas pues no son errores; están aplicando dogmáticamente sus “ideas”. EEUU no va a poder sostener a Macri y su Gobierno.

Si gana un conservador liberal en Brasil, la influencia de ese triunfo va a ser menor pues la crisis argentina recién va a estallar a fin de año y durante el 2019 y eso no tendrá influencia electoral, la gente votará con el bolsillo.

BRASIL: UNA BATALLA GEOPOLÍTICA HISTÓRICA -ELECCIONES 2018-

Exposición en la Universidad de Brasilia, miembro de Dossier Geopolitico MIGUEL BARRIOS, en el Instituto de Estudios Latinoamericano, donde dicto un Seminario de Geopolitica de América del sur , junto al Embajador Samuel Pinheiro Guimaraes. Allí alerto sobre lo que representa las próximas elecciones en el gigante brasilero, que es una batalla geopolítica de dimensiones continentales,…

3* ¿Cómo explica la emergencia de liderazgos del tipo “Bolsonaro”?

Es el resultado de 30 años de neo-liberalismo globalizante, América ve estas expresiones más tarde que Europa y EEUU, las crisis que llevaron a demoler a los estados de Bienestar, es decir, estados que favorecían un estándar de vida respetable han estallado. Y lo vemos como una reacción mas profunda que simplificar con un renacer de xenofobias, es la crisis y su reflejo de tratar de eliminar al “estado nación” y proponer un estado global único sin identidad cultural y espiritual solo manejado por los “mercados’. Todo eso se demostró falso y ahora aparecen nuevos elementos como son las megalópolis -con todo lo que acarrea: inseguridad. crisis de servicios y de fallas estatales- y las nuevas revoluciones 2.0; 3.0 y 4.0, como el tema Uber, por ejemplo, todo eso da un espíritu de desasosiego y falta de futuro y sin certezas, lo que lleva a la aparición de nuevos nacionalismos y de sectarismos, etc…

4* ¿Considera que es posible una transferencia de votos de Lula hacía Haddad tal como se dio en la campaña del FREJULI de 1973 en nuestros país? lo pregunto en función de la consigna “Haddad al gobierno, Lula al poder”.

Personalmente, veo difícil esa transferencia. Perón, hasta ahora y salvo que me olvide de algún otro caso histórico, fue el único que logró transferir votos. Creo que igualmente, más allá de la identificación. Haddad es Lula; los afectados son millones y van a ser historia en Brasil rechazando estas políticas de ajustes salvajes, como las que aplicó Temer con el beneplácito de los grandes poderes económicos mediáticos de Brasil. Sin olvidar que las encuestas le son espantosas al poder real y sus representantes. pero el otro problema es que Brasil tiene un complicadísimo sistema electoral que favorece mucho a la dispersión de los votos y a tejer alianzas contra natura. Estamos ante un escenario abierto y muy fluido. Por ejemplo, el “raro” atentado a Bolsonaro no lo ayudo a mejorar en las encuestas.

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Sobre el autor /

Periodista en construcción. Le gusta leer y, al igual que su ídolo, sueña con jugar un mundial.

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