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Ser trans en dictadura: “nosotras éramos demasiado perseguidas”

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El terrorismo de estado dejo un saldo de 30 mil detenidxs desaparecidxs. Muchxs de ellxs gays, lesbianas, trans, sexualidades disidentes. Tal vez no desaparecieron por esa condición, pero el tratamiento que recibieron fue especialmente sádico y violento. Soraya sobrevivió y puede contarlo.

En la última dictadura cívico militar estuvo presa en comisarías, en la cárcel de Devoto, en Caseros y hasta en un destacamento en Santa Teresita. La metodología muchas veces se repetía para ella y para otras identidades trans: salía de la cárcel, la dejaban caminar tres cuadras, la esperaban y la volvían a llevar presa.

-No llegábamos nunca a la casa. Nos llevaban al departamento de policía, nos metían en el calabozo, nos tenían 24 horas encerradas y al otro día nos daban entrada en la cárcel.

Soraya nació en Gualeguaychú. A los 15 años se escapó y se fue a Buenos Aires. Quería estudiar teatro, pero a su mamá esa idea no le gustaba, temía que abandone el secundario. Promesa de por medio, se instaló en Capital Federal. Trabajó en una fábrica de pomadas de zapatos, en un estudio legal, en una inmobiliaria y en la calle.

Durante la última dictadura cívico militar los edictos policiales hablaban de sexualidades “inmorales”. Validaron así la persecución, tortura y el abuso de las fuerzas represivas hacia personas que se corrieran de la norma hetero -cis.

-Nos agarraban cuando estábamos trabajando en la calle. O se nos metían en la casa. Nos sacaban de las mechas de la cama.

La división de moralidad de la policía sabía dónde vivían: pensiones y hoteles. Caían con cuatro, cinco Falcon y las sacaban así como estaban.

-Si ya te conocían vos ibas al almacén y sabías que ibas presa. Yo una vez iba a comprar para desayunar. Me llevaron así con la bolsa con leche, dulce de leche, manteca y pan. Te sacaban de una tienda, de una confitería, de cualquier lado.

Cuando chicas trans caían presas, una práctica recurrente era bajarlas al patio central de la comisaría. Las paraban todas en fila india y un policía -en el medio del patio- las iba nombrando.

-Y a mí, por ejemplo, me decía “Eduardo Ramón Álvarez, alias la Soraya, pederasta pasivo”. Y yo tenía que caminar, pararme frente a él y repetir lo mismo: nombre, alias y por qué estaba presa. Tenía que gritar lo mismo de nuevo, delante de él. Y cuando él te decía “prosiga” podías caminar por el patio. Y así la próxima y la próxima.

Era para que policías y militares las reconozcan al caminar en la calle.

-Te veían y ya sabían que eras vos que ibas caminando y te corrían para agarrarte.

Una vez –cuenta Soraya– se lo hicieron hacer durante los 21 días que estuvo presa. La verdugueaban, la amenazaban con que la iban a picanear, si no delataba gente.

-Nos decían bueno te querés ir en libertad, bueno entrega a alguien. Vos conoces. Ustedes están en la calle. Saben quién anda en esto y en lo otro. Entreguen.

Una vez casi la matan. Fue antes de ir a Caseros. La molieron a palos porque se negaba a firmar un papel que le daban.

-No sé qué era, porque no dejaban que lo leas. Vos no sabías de qué te estaban haciendo cargo, de un muerto o de qué. Me lastimaron tanto que me largaron. Sabían que yo tenía quien me reclame.

En Devoto les cortaban el pelo, las dejaban peladas y las mandaban a un pabellón de “homosexuales”. A la mañana –cuenta Soraya– las iban a buscar y preguntaban quiénes querían ir al pabellón de mujeres.

-Y ahí todas nos desvivíamos por ir a mujeres.

Las llevaban como fajineras. Tenían que repartirles la comida a las presas políticas del pabellón 6.

-La policía y todo el mundo nos metían presas. Nosotras estábamos travestidas y ahí nos ponían artículo segundo, inciso “H” y artículo segundo inciso “F”. Y ahí ponían por provocación al mismo sexo con torneos de cadera, caidita de ojos, y ropa no adecuada al sexo. Te daban 9 días por usar ropa de mujer y 21 días por artículo segundo “H” o “F” y ahí nos hacían cumplir 30 días.

En una redada de policías con militares Soraya fue la única que cayó presa. Sus amigas lograron escapar. Ella quiso trepar las rejas del jardín Botánico, pero no lo logró. La atraparon y llevaron a la comisaría. Cuando le preguntaron su nombre –para registrarla– decidió mentir. ¿Como se llama? Mariano Eduardo Méndez Casariego, contestó. Se acordó de una familia conocida de Gualeguaychú.

-Me descubren, y por eso me mandaron al calabozo. Cada vez que me preguntaban mi nombre yo daba el mismo. Me mandaron a Devoto, pero me rebotaron. Y por eso me mandaron a Caseros.

Estuvo un año encerrada en Caseros, que, a diferencia de Devoto, no contaba con pabellón de “homosexuales”. Estuvo en una celda individual.

-En democracia nos dejaron de molestar un tiempo. Pero después ya la cosa siguió siendo más o menos igual. La policía te llevaba, hacia arriadas y paraba exclusivamente para buscarnos a nosotras. Nos pedían plata.

En el año 83 y 84 perdió a muchas compañeras cuando empezaron las matanzas en la Panamericana. Hasta que no sacaron los edictos policiales –a mediados de los noventa- no dejaron de ser perseguidas.

-Ser una chica trans es difícil hasta hoy.

Soraya es una doble sobreviviente: a la dictadura y a la democracia. El promedio de vida de las chicas trans es de 40 años. Ella ya llegó a los 65. Y ahora proyecta lo que hará cuando la jubilación le llegue.

 

Soraya de bebé, antes de sus 18 y en los 80`: “Las comparsas eran el lugar dónde vivíamos con alegría y libertad. Cocíamos y bordábamos los vestidos nosotras” cuenta.

Comentarios(4)

  • matilde loncoman

    25 marzo, 2019

    me emociona so … todo el padecimiento q tuvistes q pasar por estos ignorantes .sos muy. importante en nuestras vidas sos mi amiga y al q no le guste a llorar al campito…te quiero .

  • Leoncio

    25 marzo, 2019

    Ame a Soraya. Me conmovió mucho su historia

  • Natalia

    26 marzo, 2019

    Que relato conmovedor, tan triste saber que el terrorismo de estado condenó a Soraya a la tortura física y psicológica durante años y que esa tortura también se perpetró impunemente en democracia. Gracias por contar esta historia, que es la de tantas y que es la de todos, así #nuncamas, #memoriaverdadyjusticia

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