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TAREA PARA LA CASA

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Ailen Martinez es docente, trabaja en un colegio de Plottier, tiene 26 años y siguiendo sus creencias y sus valores, tomó una decisión. La semana pasada, cuando entró a su clase de Lengua y Literatura, comenzó a pasar asistencia a las y los estudiantes. Como es costumbre, inició por orden alfabético. Ausente, presente, presente, ausente; se mantuvo en descenso hasta finalizar la lista, para recién detenerse en la M. La eme de militancia, la eme de Mapuce, la eme de Maldonado. ¿Maldonado?, desaparecido.

La idea surgió a raíz de una consigna que recibió por mensaje de texto. “Me pareció una propuesta de acción directa”, explica Ailen cuando comienza a contar la experiencia vivida. Y confiesa, “me hizo pensar en qué me hubiera pasado a mí si teniendo 14 años, una docente me preguntara dónde está Carlos Fuentealba”. En el transcurso de los tunos “mañana” y “tarde”, pronunció su nombre envuelto en la pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Dos cursos de segundo y uno de cuarto año, fueron convidados de una ventana de información, en el medio de tantas puertas mediáticas que, acorde el tiempo avanza, se van cerrando tras un destello de concentradas pistas falsas y distracciones increíbles, en el sentido más estricto de las palabras. La oportunidad de verter en un grupo humano los conocimientos previos de cada estudiante, con la seriedad y el respeto que se merece el tema, significa para esta docente “la posibilidad de generar el debate”, darse el derecho de sospechar sobre aquello que se escucha, que se lee, que se mira. Pibes y pibas, de entre 14 y 19 años, comenzaron la clase aquel día con una invitación: compartir, pensar y analizar lo que esa pregunta trae aparejada consigo. ¿Maldonado?, desparecido.

En el pizarrón del aula comenzaron a vibrar las distintas respuestas. Con una comprensible pero no por eso menos impactante desinformación, “algunos respondían que no era de ese curso, otros que era re-cursante” cuenta Ailen. Sin embargo, de setenta estudiantes hubo uno que se paró y dijo: “Santiago no está, se lo llevaron los militares en una represión en Esquel (haciendo referencia al cuerpo de Gendarmería)”. Para la profe, ese pibe de 14 años habló “con mucha convicción, con dolor, haciéndome un guiñe de que él sabía lo que se estaba hablando y quería discutirlo”, y agrega, “eso me pareció un acto político sumamente importante”. ¿Maldonado?, desparecido.

El derecho a la información debe ser garantizado por el estado, pero también implica hoy día un esfuerzo intelectual. Proponer como tarea para el hogar investigar sobre el tema es una acción que legitima su cumplimiento. La profe admite que en aquella jornada se emocionó hasta los huesos, y propone que se hable del tema con los estudiantes, al menos diez minutos, para generar conciencia ciudadana. Porque en diez minutos se puede decir que Santiago Maldonado es un muchacho de Buenos Aires, que tomó la decisión de irse a vivir al Bolsón. Que se unió al reclamo territorial que el pueblo nación mapuce viene sosteniendo frente al avance de apellidos multimillonarios, respaldados por el gobierno actual, y que desde el primero de Agosto, en una represión ejercida por ordenes directas del Ministerio de Seguridad, un cuerpo de Gendarmería actuó con un grotesco abuso de poder y desde entonces, no se lo volvió a ver. Y permitir que cada cual de aquellos estudiantes, se vayan a sus casas con una idea de la compleja situación. ¿Maldonado?, desaparecido.

Ailen en la marcha realizada en Neuquén Capital.

No se trata de hacer de su rostro una bandera política partidaria, se trata de tomar decisiones políticas concretas en la cotidianeidad de nuestras vidas. Se trata de hablar, de problematizar el tema, de permitirnos discutir, comparar y analizar información para armarnos de fundamentos y exigir la aparición con vida, el esclarecimiento de lo sucedido y se juzgue a los responsables. Es un ejercicio que debe superar los cercos mediáticos que intentan naturalizar con discursos simplistas un hecho de gravedad y para ello, debe extenderse más allá de las fronteras de las instituciones educativas. Porque palpita en el aire la sensación de que el propio Estado, aquel que debe velar por la seguridad de su pueblo, tiene como objetivo mantenernos distraídos para evitar responder ¿dónde está Santiago Maldonado? ¿Maldonado?, otro desaparecido en democracia.

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