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Un país de mentiritas en el que “vamos a derrotar las batallas”

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* Por “La Ninfa del Limay”

Como todos los años, semana santa is here. Podría repetir que es la fecha en la que olvidamos nuestro ateísmo extremo para disfrutar de un fin de semana largo comiendo chocolate. También, que es la flecha clave de las pescaderías para bancar todo el año. Podría decir que esta provincia es inmune a la crisis porque hay trabajo y dinero circulando gracias a un lento, pero dichoso, envenenamiento. Podría decir cualquier falacia y asemejarme a todo medio de comunicación respetable y regionable. Podría hacerme la sonsa como un mandatario de luces quemadas, sin circuitos empáticos disponibles, y decir sin decir. Mejor aún, ensayaré un arte olvidado, hoy en día vinculado con la nigromancia: el análisis crítico del discurso.

La batalla la vamos a ganar, la vamos a derrotar. Eso nos va a dar fuerza para seguir con más batallas. Para construir un país en serio necesitás dar batallas todos los días. Pero las vamos a ganar todas, trabajando juntos con seriedad, honestidad, con la verdad sobre la mesa, eso se va a resolver. Todo lo vamos a resolver”, dijo. En principio, decir “Para construir” quiere decir que está en construcción. Es decir, todavía este país no es “en serio” según estas líneas. Entonces, sería un país de a mentiritas. Por otro lado, las batallas no se necesitan dar, se proponen o se aceptan y se llevan adelante. Decir que se necesitan es considerar a las batallas como el aire o el agua, algo necesario más allá de las decisiones humanas. “Pero las vamos a ganar todas”, un uso del “pero” totalmente erróneo: no existe una contradicción para ponerlo allí. Salvo que se hayan dado por perdidas esas batallas que inventó y diga “pero” como manotazo de lengua, habitual en quien no comprende el valor comunicativo de las palabras.

“Trabajando juntos” en boca de un millonario, que ha alcanzado la fortuna a través de distintas estafas, suena a una nueva estafa con una única consecuencia: que trabajarán todas las personas involucradas, no así quien articula la frase. Es más, tampoco se trata de un triunfo, ya que vivir sin acceso pleno a cubrir nuestras necesidades, claramente, no es ganar. Pero sí gana quien está exento del ajuste económico gracias, justamente, a haberlo generado para beneficiarse.

Echaron de Clarín al fotógrafo que retrató al Macri “Pinocho”

Paro y asamblea Se trata de Rubén Digilio, el reportero gráfico “profético” que supo ver el chiste sutil cuando retrató al presidente Mauricio Macri en la campaña de 2015.

Debido a una dicción dudosa, creemos que dijo “la verdad sobre la mesa”, pero tal vez verbalizó “la verdad de la milanesa”. Una metáfora innecesaria en la que se pretende imponer un discurso que se asume como único objeto tangible. ¿Para qué hablar de la verdad en una perorata en la que no se dice nada concreto? Pues lo más cercano a una verdad a lo que podemos aspirar es algo tangible que pueda identificarse fehacientemente en nuestra realidad cercana.

Para que se entretengan, les dejo con “La batalla la vamos a ganar, la vamos a derrotar”, “con seriedad y honestidad”, “eso se va a resolver” y “todo lo vamos a resolver”. Debo decir que a veces se pierde el sujeto de los verbos y otras se transforma. Ojalá nos transformemos y empecemos a darnos cuenta de lo fácil que nos dejamos engañar. Que para engañarnos ni siquiera es necesario cultivar la retórica. Porque pareciera que nuestra máxima seriedad posible son globos, confeti y un baile mal aprendido.

Aprovechemos este fin de semana santísimo para reflexionar. El viernes, sin comer novillito, para perdonar a todos nuestros curitas abusadores. El sábado, decidir si importa más un bienestar social o mis prejuiciosos caprichosos programados. El domingo, renacer en seres un poco menos manipulables por el negocio de pocas. A ver si echamos al fuego ese viejo dicho que dice que todo pueblo tiene el gobernante que se merece. A ver si superamos nuestro intelecto y somos merecedoras de otra cultura de gobierno.

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