Back

Viendo llegar lo mismo

5 min de lectura
Imprimir

¿Qué se llama cuanto heriza nos?
Se llama Lomismo que padece
nombre nombre nombre nombrE.
César Vallejo, “Trilce II”

Por la Ninfa del Limay

Hay una escena hermosa de la película Forrest Gump en la que dice que tonto es el que hace tonterías y deja en claro que al no hacer tonterías él no es un tonto. Decir si lo mismo, eso que es igual y se repite cada tanto, es malo o bueno sería una tontería. Lo que no es una tontería es decir qué es lo mismo y cómo nos afecta.

Lo mismo es aquello que se repite a través del tiempo o del espacio. Si le digo a otra persona que somos lo mismo, quiero decir que ese tiempo y espacio que compartimos no tiene límites. Pero si la mirada es a través del tiempo, lo mismo es eso que se repite. Hay una frase apócrifa de Alberto Einstein que dice algo más o menos así: locura es repetir lo mismo una y otra vez y esperar de ello diferentes resultados. Si seguimos esta idea, además de ser las personas más locas del universo, podemos pensar que darnos cuenta de que algo es lo mismo nos libraría de cometer los mismos errores. Pero ¿es tan sencillo? Y si nos diéramos cuenta, ¿tenemos la voluntad de cambiar eso que es lo mismo aunque nos resulte incómodo?

Hay muchísimos ejemplos de lo mismo. Uno de ellos viene con todo este año y, como si no pudiera ser de otra manera, esperamos un resultado diferente. Vemos llegar el mundial -ni siquiera hace falta que se diga de qué, ¿cierto?- y, por supuesto, como cada cuatro años, esperamos que Argentina lo gane porque eso acabaría con todos los jubilados que mueren por falta de medicamentos o de alimentos; el Estado no reprimiría en ninguna parte; no habría más niños y niñas sin posibilidades de acceder a la salud y a la educación; no morirían mujeres en abortos clandestinos; en fin, a nadie le faltaría eso que hoy nos genera sufrimiento, malestar y muerte. Perdón… creo que me dejé llevar, lo cierto es que ganar el mundial no acabará con todos los males de este país, pero sí nos pondría mucho muy contentos y hay que sincerarse para decir que, con una mano en el corazón, la efímera felicidad vale mucho más que cualquier sufrimiento duradero.

Por supuesto que esto no es algo que sucede en esta parte de la tierra y en ninguna otra. Pasa, a diferentes intensidades, en casi todo el globín terráqueo. Un dato curioso que menciona Juan Villoro, escritor y fanático de fútbol, es que la FIFA tiene más afiliados que la ONU e incluso es más oída que la Organización de las Naciones Unidas. Lo que hace curiosísimo este dato es que no toda la gente es fanática del fútbol, pero sí, lamentablemente, toda persona pertenece a una nación: una desproporción multitudinaria para la lógica de la cantidad.

¿Qué es el fútbol? No lo puedo responder porque ya lo hizo Fontanarrosa en “Viejo con árbol”. Eso es el fútbol. Sin embargo, puedo decir que no es: el fútbol no tiene que ver con el dinero ni con el poder ni con el machismo ni con la perversidad de disfrutar del sufrimiento del derrotado. El fútbol no es eso, lo que está ligado estrechamente con toda esta terrible miseria es el circo que hemos sabido construir alrededor del fútbol. Al principio dije que iba a decir cómo nos afecta, pero para eso mejor vamos a ver el partido y decidimos después de saber los resultados. Tenés que elegir entre ir a ver a la selección de millonarios o a los pibes del corazón del barrio. Lo mejor que te puede pasar es que no sepas cuál es el correcto y termines viendo los dos.

Imagen destacada: Di Stephano photographed by Agustin Vega (el Lija) after one goal to the Vasas of Budapest, during the European Champions Cup. Foto / Photo: El Pais

Publicar Comentario